Los gobiernos izquierdistas de América Latina condenaron la destitución de Dilma Rousseff como Presidente de Brasil y la calificaron como un golpe de Estado. Las expresiones de rechazo llegaron de Venezuela- que retiró a su embajador-, Bolivia, Cuba, Ecuador y Nicaragua. Señalaron que su salida forma parte de una estrategia encaminada a eliminar a los gobiernos progresista de América Latina. La información es de Reuters y la publica «Reforma».