En las recientes elecciones presidenciales en Estados Unidos, todos los encuestadores se equivocaron. Nadie pudo dimensionar el voto oculto de los hombres blancos de las zonas rurales y sin educación superior que decidió el triunfo de Trump. Nadie pudo darle un valor importante a la furia, al enojo de gran parte de los estadounidenses contra la clase política. Para la confianza, para la credibilidad en un futuro de las empresas encuestadoras, qué hacer para desentrañar un posible voto oculto de los electores en Estados Unidos… y en México, por ejemplo para el 2018. Y no quedar en evidencia.