Cuentan quienes tienen amigos de “65 y Más”, que estas personas, con los años, se vuelven demasiado sensibles. Sensibles a las críticas, las cuales, con la experiencia que tienen, les resultan inaceptables, y les causan mucho enojo. Sensibles a “recibir flores”; en este caso el reconocimiento a su trayectoria, a sus conocimientos o a las realizaciones de un trabajo actual, les despierta un sentimiento de felicidad. Sensibles a lo que consideran fallas en la conducta de amigos, que les provoca gran desencanto. Sensibles al disfrute de las cosas buenas, pero sencillas, de la vida, que les hacen sentir bien cada día que se presentan. Muy preocupones, por situaciones problemáticas de la vida diaria, a diferencia de una juventud en la que no se tenía plena conciencia de muchas cosas. Una etapa de la vida de los humanos, en que lo bueno se disfruta mucho, y lo malo afecta demasiado. Pero una bella etapa, sin duda, con la adecuada valoración de las personas y de las cosas.