“Era tal su obsesión por la honradez y la austeridad que, como Presidente de la República, don Adolfo Ruiz Cortines y su esposa tardaron un año en cambiarse a Los Pinos, porque la residencia le parecía “ostentosa y escandalosamente grande”. Don Adolfo, aparte de darle el voto a su mujer, antepuso a los intereses personales y los de su gabinete, los altos intereses de la nación. Por su parte, doña María Izaguirre, menos discreta que su marido y mayor que él: “una vez al año le regalaba un auto de lujo a los obispos para que sus trabajos de evangelización resultaran más fecundos y menos mortificantes que los de Jesús”. Hay que decir que en 1948, don Adolfo conoció a una mujer bellísima, la que sería el amor de su vida. Era tan pero tan discreto el ex-Presidente, que nunca nadie conoció su nombre, ni nunca salió fotografiado con ella. Don Adolfo dejó la Presidencia el 1 de diciembre de 1958. Tenía 63 años de edad. Para recibir a sus amigos, poder platicar y jugar dominó con tranquilidad, se instaló en una oficina “tan desolada y tan sencilla”, en la Av. Revolución, por el rumbo de Tacubaya. Cuando no tenía visitas, escribía sus memorias. El 3 de diciembre de 1973, murió a los 83 años, pobre pero con la conciencia tranquila”. El libro “Primero las bases: Biografía de Adolfo Ruiz Cortines” es de Editorial Las Animas”, y fue presentado hace dos años en la FIL.