Las personas maduras de ahora hemos llegado a una edad maravillosa en la que emprendemos el camino del desaprendizaje. Ha llegado la hora de decir NO en muchas ocasiones, de mandar al carajo los “compromisos” y las “obligaciones”. Pasó la hora de las responsabilidades desvelantes. Es hora de ver películas, de estar en una finca durante una semana, de leer, de escuchar, de sonreír, de viajar, de gozar. Lo que nos queda de vida es para nosotros, para disfrutar, para cumplir el mandato divino de amarnos a nosotros mismos. Por eso vamos a hacer lo que nos dé la gana. Quienes nos busquen, sin egoísmos, van a encontrar en nosotros una sonrisa, una mirada comprensiva, un consejo acertado o no, y nuestro afecto. Somos ahora sí libres de ataduras, de prejuicios, de creencias, más vale perder el tiempo con los amigos… que perder a los amigos con el tiempo… ¡Disfrutemos de este tiempo de nuestra vida!”. Es parte de un correo enviado por Porfirio Jiménez Hernández.