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El futbol es el deporte más visto en México, quizás lo es también de manera general en el mundo, pese a que no todos somos expertos en el mismo, todos hemos visto al menos una vez un partido de futbol, yo carezco de suficientes conocimientos en la materia para atreverme a ser comentarista, pero sí puedo hablar desde mi experiencia como espectadora. En los partidos presenciados siempre he visto algunos puntos en común: la afición de ambos equipos está llena de pasión, la cual en ocasiones se torna en agresión hacia los jugadores contrarios, los otros aficionados o los árbitros.
¡Ay los árbitros!, sin importar el partido o el lugar donde lo veamos, los árbitros siempre son los más atacados, a veces incluso físicamente y hasta por los jugadores. Quizás cansados de tantos embates decidieron darnos una lección: ¡URGE RESPETO EN EL FUTBOL!, me atrevo a decir que por falta de respeto hay tantos problemas en otros campos, no solo en el deporte, pero en este fin de semana que se perderán 600 millones de dólares por un paro en la liga, vale la pena considerar educarnos un poquito al respecto.
En días pasados Fernando Hernández y Miguel Ángel Flores fueron agredidos por dos jugadores, ante esto los futbolistas fueron sancionados de manera insuficiente para La Asociación Mexicana de Árbitros, por lo cual decidieron ponerse en huelga y no asistir al partido de Veracruz vs. Puebla. Esto por ende terminó en la suspensión del partido que verían aproximadamente 60 millones de espectadores, y lo cual deriva en una falta de ingresos por este rubro durante el fin de semana.
La decisión de los árbitros fue aplaudida por diversos personajes, incluida Margarita Zavala, en redes sociales hasta apareció el hashtag: #QueNoGaneLaViolencia y en efecto creo que ahí está la principal lección, el futbol es un deporte, donde deberíamos aprender de competencia sana, de esforzarte por alcanzar las metas y el trabajo en equipo, mas últimamente parece que las lecciones son otras, gritos que a nivel mundial se han considerado homofóbicos, agresiones y pleitos desmedidos entre los aficionados, y sin duda siempre hemos visto insultos a quienes supervisan el partido.
Esta no es la primera ocasión que los árbitros deciden hacer un alto para hacerse escuchar, en el 2012 ocurrió en la NFL y en diciembre pasado en Argentina luego de que un silbante fuera golpeado por aficionados y jugadores. Si bien el futbol es un derroche de pasión ha llegado el momento de aprender a respetarnos no solo en este rubro sino en muchos otros. Considero que no estamos siendo tolerantes con las creencias y gustos de los demás, que la lección más grande de este fin de semana no estriba en la falta de derrama económica que tendrán las televisoras y empresas, sino en el papel que tenemos como sociedad.
Margarita Zavala decía que personas como los árbitros son necesarias en los partidos políticos, yo me atrevería a decir que personas así hacen falta en todo el mundo, seres que luchen por el respeto, por condiciones justas para todos y que busquen erradicar la impunidad y corrupción de altas esferas.
Aprovechemos la falta de futbol para ocupar el tiempo en nuevos pasatiempos que de igual forma nos construyan o quizás para jugar un rato en familia y aprender que el trabajo en equipo nos lleva a alcanzar las metas siempre y cuando exista entrega por parte de todos, sepamos ubicar las posiciones más adecuadas para cada uno y que nunca dejemos de alentarnos unos a otros, aprendamos de una competencia sana, en la que a veces se gana y otras se pierde pero nunca perdamos el respeto.