Una poética del mestizaje salvadoreño
Luis Melgar Brizuela
Ministerio de Cultura
San Salvador, 2016
Pp.570

Buenas noches a todas y todos;

Cuando Ivonne me llamó, para invitarme a presentar el libro de Luis, su papá, lo primero que vino a mi memoria fueron las reuniones que entre 1979 y 1980 tuvimos en casa de la familia Melgar Navas por el rumbo del Metro Taxqueña. Eran los años de apoyo al proceso revolucionario que se vivía en El Salvador.

La familia Melgar Navas llegó a México en sucesivas oleadas; en 1976 lo hizo Luis, para ingresar al Colegio de México, en 1977 Candelaria y finalmente, en 1978, las hijas Ivonne y Gilda, entonces adolescentes. En 1986, Luis y Candelaria regresan a El Salvador, pero las hijas se quedan en México y aquí hacen su vida. Desde ese entonces Luis es profesor en la Universidad de El Salvador.

En el marco de esta reunión, a la que nos convocan Roque Dalton y Luis Melgar, no puedo dejar de mencionar, tengo un recuerdo intenso de ese tiempo, de mis reuniones, en 1977 y 1978, con Rafael Menjivar, Lito, que había sido rector de la Universidad de El Salvador, y don Beny, el papá de Felipe y las tres hermanas Peña. En ese entonces formamos el primer colectivo de las FPL en México. De los hermanos Peña solo sobrevive Lorena, que ahora es presidenta de la Asamblea Legislativa de El Salvador.

No puedo tampoco dejar de mencionar que el actual presidente de El Salvador, Leonel Sánchez Cerén, el comandante Leonel, primer responsable de las FPL, fue alguna vez mi responsable en el colectivo de militancia en Managua y también responsable de mi colectivo de trabajo.

Señalo esto porque estoy en la presentación del libro de Luis no porque sepa de literatura, aunque soy un lector compulsivo, sino por mi relación con El Salvador, la guerrilla de aquellos años y la familia Melgar Navas.

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Comienzo por el final.

Las Brújulas de Roque Dalton: Una poética del mestizaje salvadoreño.

Es un gran libro. Es ya un referente para el estudio de la literatura salvadoreña y en particular de la obra poética de Roque Dalton (1935-1975) Pienso que está llamado a ser un texto obligatorio, un clásico, en el análisis de la obra daltoniana.

La prosa es elegante y al mismo tiempo clara y sencilla. Es un texto muy cuidado. El rigor académico se expresa en un estilo atractivo que mantiene la atención e invita a la lectura.

No es común. Una gran parte de los textos académicos están escritos en clave de lectura solo para los mismos académicos. Invitan al soliloquio. La obra de Luis a la lectura y al diálogo.

Es un gran libro. Lo es en un sentido doble: Ofrece un modelo de análisis de la obra de un poeta, de un escritor, que vale en sí misma. Es una elaboración teórica y metodológica original, innovadora y sugerente.

Luis, en la construcción de su propuesta analiza a profundidad la obra de: John Beverly, Marc Zimmerman, Yuri Lotman, la Escuela de Tartu, Roman Jakobson, Noé Jitrik, Julia Kristeva, Emile Benveniste, Mijail Bajtín, Antonio Gramsci y sobre todo a Lucien Goldmann.

Y de otro lado, a partir de ese marco teórico-metodológico realiza un estudio exhaustivo de la poesía de Roque Dalton, “el gran innovador de la poesía salvadoreña” como lo califica Luis.

No está de más señalar que la elaboración del texto, tesis doctoral del Colegio de México, habla de rigor académico, se citan 176 libros y artículos y hay 263 notas. En ellas se definen conceptos y se ofrece información que profundiza la discusión que se propone en el texto.

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Es un libro atractivo que se adentra en la discusión, a partir de la vida y la obra de Dalton, de la relación que existe entre la poética y la política, entre el compromiso militante y la estética, entre el arte y la ideología. Luis dice: “Ahora bien, entre esos dos polos de tensión, la poética y la política, siempre ha estado presente un tercero en discordia: la ética, como una mediación, como la esfera proveedora de sentido ante la pregunta de para qué se escribe. Nuestro autor asumió radicalmente esta mediación: “El poeta es una conducta moral”.

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Para abordar la obra de Dalton, Luis hace un viaje-estudio de la literatura salvadoreña. Profundiza en los personajes y en la obra de Francisco Gavidia (1863-1955), Salvador Salazar Arrué, Salarrué, (1899-1975) y Pedro Geoffroy Rivas (1908-1979). En su recorrido se detiene en la vida y la obra de los integrantes del Círculo Literario Universitario (1956-1959), la Generación Comprometida, que es la de Dalton, en la que participan: Otto René Castillo (1936-1967), Manlio Argueta (1935-), Roberto Armijo (1937-1997), José Napoleón Rodríguez Ruiz (1930-), José Roberto Cea (1939-) y Tirso Canales (1930). Dalton, es la figura clave.

Esta revisión, de más de un siglo, es una contribución importante, diría que fundamental, a la historia de la cultura salvadoreña y a la historia de las ideas de sus grandes pensadores. Esto a través del análisis profundo de las obras claves de las letras salvadoreñas y de los temas que tratan los autores referidos. Lo es también de momentos fundamentales, los más trágicos, de la historia política de El Salvador. En ese viaje se da cuenta del diálogo y la disputa de Dalton con quienes le precedieron.

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Luis señala dos etapas de cómo la sociedad salvadoreña, diría que latinoamericana, ha leído la obra de Dalton. La de los años de la lucha revolucionaria, que va de 1967 a la firma de los acuerdos de paz en 1992 y la que sigue a éstos. En la primera predomina el poeta comprometido con la causa de la Revolución, en la segunda el poeta que penetra en la interioridad del ser salvadoreño, en la realidad del mestizaje, en el amor. La vigencia de Dalton es que más allá de su ideología, de su compromiso con la causa de la Revolución, está la calidad de su poesía.

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Luis plantea que los ejes de su estudio en el caso de Dalton son: “el sentido de la nación salvadoreña en su poesía; la determinación política en la evolución de su escritura; el conflicto interior entre el pensamiento marxista y el sentimiento cristiano, y su posición vivencial frente a la violencia de la lucha de clases, todo ello desde el análisis de textos modélicos y su inserción en los contextos operantes, a través de las mediaciones que correspondan (biografía, cultura, política)”.

“La poesía daltoniana, propone Luis, puede dividirse en dos grandes bloques: el de la historia nacional, que corresponde al Roque de la “izquierda”; y el del yo-personal, que corresponde al Roque “del espejo”. Ambas macroanalogías y ambos bloques de significación poética entrañan un mismo mito: el del gigante justiciero, que unas veces se identifica con el pueblo, y otras con el poeta, el “elegido” de los dioses”.

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Dalton construye su propio mito a la manera del poeta ruso Vladimir Maiakowski (1893-1930). Dice Luis, “la invención que Roque hace de sí en su aventura poética y política, reúne tres universos culturales: el indigenismo mesoamericano, el historicismo marxista y el cristianismo”.

Él se imagina como un “tlamatini”, el sabio del mundo prehispánico, como un intelectual al servicio del pueblo, en el esquema marxista, y como un profeta, un mártir o víctima propiciatoria a la manera de Jesús. La forma en que muere, eleva la figura de Dalton al altar de los mitos. Se cierra el círculo de la vida y la muerte.

Esto, dice Luis, “es lo que provee de tanta energía comunicacional a la poesía roqueana, no solo en función de una coyuntura extrema (la guerra) sino, a largo plazo, en función de la conciencia de la nacionalidad”. Para Dalton el poeta es reflejo de Dios. Dios se manifiesta a través de él.

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Luis, en su análisis, nos ofrece una panorámica de 360 grados de los temas de la poesía daltoniana. Me quedo con dos:

El de la identidad nacional, del alma nacional, que para el caso de El Salvador necesariamente conduce a la problemática de la violencia histórica y estructural, que permanece aunque cambia de expresión.

Está también el del mestizaje y la revaloración del mundo y la cultura indígena. Y asociados a éstos el indigenismo, el criollismo y la figura del guanaco.

En el tratamiento de esos temas y los de toda su poesía, en la estructuración de su propia vida, está siempre presente la contradicción dialéctica entre el Dalton-poeta y el Dalton-político. Entre el ser-escritor y ser-político. Y siempre, en esa misma contradicción, está la ética personal. Es su valoración ética, en lucha interna, lo que hace de él un personaje complejo, interesante y siempre en tensión.

Luis plantea que “los vasos comunicantes entre vida y poesía, entre ética y política, entre literatura y militancia, entre humanismo y poética, son los que hacen de Dalton un autor de suma complejidad”.

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En 1961, Dalton vivió en México. Tenía entonces 26 años. Llega como exilado. En ese tiempo tiene la oportunidad de realizar en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) estudios de antropología y etnología. Se adentra en la cultura nahua y maya, que le entusiasmaban. Visita también sitios arqueológicos.

En ese tiempo se relaciona con escritores, con poetas mexicanos de pensamiento izquierdista, entre ellos Efraín Huerta, Telma Nava, Juan Bañuelos, Eraclio Zepeda y Margarita Paz Paredes. Con ellos compartió tertulias literarias y noches de bohemia.

Ese año, en México publica, su primer libro formal: La ventana en el rostro, que es un resumen de su creación más juvenil. Que va de los 20 a los 25 años de edad (1955-1960).

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El extraordinario libro de Luis propone una nueva manera de entender la figura de Dalton, su obra y la lectura de la misma.

Esta propuesta se articula a partir de entender las “brújulas” del poeta que se plasman en 17 tesis-conclusiones:
•Es el líder indiscutible de la revolución de la literatura salvadoreña del siglo XX.
•Su obra aporta cambio cualitativos al género de la poesía, que se sintentizan en la desestructuración de la tradición dariana y gavidiana y la restructuración de todos los niveles poemáticos.
•Llevó hasta las últimas consecuencias la exigencia ético-político acerca de la escritura y de la conducta social del poeta.
•Su ingreso a la guerrilla, lo lleva a renunciar a la “alternativa espléndida de su poesía”. Su obra ante el compromiso político pierde calidad, pero siempre permenece un mínimo de ella.
•Su marxismo es heterodoxo, pues en el fondo de su poesía y de su conducta nunca dejó de ser cristiano.
•En su trasfondo vivencial, lo crístico y el amor por la madre tierra se sobreponen a lo marxista.
•Los dos mitos dominantes en la poética roqueana son el pueblo como gigante justiciero y el poeta como espejo de la divinidad. El primero se vincula más con el marxismo; el segundo, a Quetzalcóatl.
•Su obseción central es su país. A su liberación dedica la mayor parte de su obra. Su visión del mundo, de la justicia y el futuro, se articula a partir de tres fuentes: el cristianismo, el marxismo y el indigenismo.
•Temas centrales de su poesía son: la muerte, la figura de Cristo, el mundo indígena, el amor que se desdobla en el erotismo y la desnudez del cuerpo de la mujer, la bohemia, la risa y la ironía.
•Otro tema es su propia vida que se hace presente, de manera dispersa, en todas sus poesías.
•Su pertenecia a la Generación del Compromiso, que se carecteriza por la relación que sus integrantes establecen entre el contexto en el que viven y su obra. Con ellos surge una nueva literatura.
•Su formación académica resulta determinante en su concepción del mundo y en su producción poética.
•La experiencia del exilio que vive entre 1961 y 1973 en México, Cuba y Praga. Tiene breves estancias en Viet-Nam, Rusia y Korea. El exilio le permite conocer y vivir la realidad del socialismo.
•Su vida y poesía ha influído de manera decisiva a los literatos salvadoreños de finales del siglo XX.
•Su herencia principal es el sentido de la identidad salvadoreña. “Ningún otro escritor de la segunda mitad del siglo veinte caló tanto como él en la historia y la cultura nacionales”.
•La militancia política-revolucionaria cambió su identidad como poeta. Su obra conservó siempre por lo menos un mínimo de calidad. No es el vulgar panfleto.
•Su obra sigue vigente. Se multiplican los estudios de su vida y obra y tambien la lectura de su poesía.

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El libro de Luis es una gran aportación para entender mejor, con más profundidad, la obra de Dalton, su concepción de la literatura y de la vida. Es también una invitación a leer al poeta. En noviembre del año pasado volví a leer Taberna y otros lugares. En la reseña que escribí en Animal Político digo que:

“De la poesía de Dalton me sorprende que su lenguaje nunca sea ideológico. Trasciende siempre los lugares comunes y el léxico “revolucionario” de la época que le toca vivir. Sus textos son elegantes y siempre poéticos. En toda situación encuentra las palabras para expresar su compromiso revolucionario, su pensamiento y sentimientos, de manera que trascienden el discurso convencional y del momento.

Es un hombre de izquierda que se decide por la causa de la Revolución, vive en Praga y en Cuba, y la concepción estética y el lenguaje artístico del socialismo real, no lo influyen. Él es capaz de trascender estas influencias y también los gustos de las oficinas responsables de la cultura oficial, que deciden qué es y no de izquierda, que es y que no es bello. Esto habla de la profundidad de su obra y de su arte.

Me sorprende también la actualidad de su poesía. De la publicación de La Taberna y otros lugares en 1969 a 2015, han pasado 45 años, y la poesía de Dalton no ha envejecido. Sigue viva y es notable la frescura, la ironía, el humor y la crítica presentes en cada uno de los 88 textos. La obra del poeta pasa la prueba del tiempo y a la distancia se corrobora la calidad de su poesía.

La vida de Dalton, el más grande de los poetas salvadoreños, fue truncada, apenas tenía 40 años, por el asesinato estúpido e imperdonable de sus propios compañeros de la guerrilla en la que militaba. Con su pérdida, la poesía en lengua española perdió a uno de sus mejores creadores que tenía todo el futuro por delante. Uno no puede dejar de preguntarse hasta dónde, si viviera, hubiera llegado la poesía de Dalton.

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Luis, gracias por tu libro, gracias por hacernos entender mejor al personaje real-mítico de Roque Dalton.

Muchas gracias.

@RubenAguilar