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SinEmbargo/Agencia Informativa Conacyt

En el ciclo de Charlas con Premios Nacionales 2017, la doctora Herminia Pasantes Ordóñez, investigadora emérita del Instituto de Fisiología Celular de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y miembro nivel III del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), impartió la charla Lo bueno y lo malo de las drogas en el cerebro en las instalaciones de la Librería Rosario Castellanos del Fondo de Cultura Económica.

 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) menciona que una droga es toda sustancia que, introducida al organismo por cualquier vía de administración, produce una alteración natural del funcionamiento del sistema nervioso central del individuo y es susceptible de crear dependencia psicológica, física o ambas.

“Las drogas vienen de todos lados, desde una planta a un laboratorio. La razón por la cual las drogas actúan en el cerebro es porque se parecen a moléculas que tenemos ahí y que son las responsables de los sentimientos de felicidad, euforia, emoción y actúan prácticamente en una zona del cerebro llamada circuito de recompensa: son los neurotransmisores”, explicó Herminia Pasantes.

Los neurotransmisores son sustancias que realizan la comunicación entre neuronas y que permiten experimentar sensaciones, las cuales se excitan al consumir psicotrópicos.

De acuerdo con la especialista, la comunicación entre las neuronas implica un gran trabajo y un fuerte gasto de energía para las células, por lo que al consumir drogas y recibir de manera externa moléculas o compuestos químicos muy similares a los que las estructuras cerebrales requieren para mantener el bienestar y placer, paulatinamente el organismo deja de producir neurotransmisores.

Tales reacciones y ahorro de recursos, están basados en una respuesta relacionada con la plasticidad del cerebro, propiedad del encéfalo que le permite adaptarse a nuevas situaciones.

Cuando los neurotransmisores son sustituidos por las drogas se pierde la capacidad de generación de estos y, por lo tanto, hay incapacidad de experimentar sensaciones como gozo o tranquilidad.

Herminia Pasantes Ordóñez. Foto: Conacyt.

TIPOS DE DROGAS Y SUS EFECTOS 

¿Qué encontramos de bueno en las drogas?, se cuestionó la doctora Herminia Pasantes. Y respondió que una de las contribuciones del estudio de las drogas es que han permitido entender el funcionamiento cerebral por lo que los estudios actuales se pueden enfocar en las enfermedades encefálicas y nuevos tratamientos gracias al conocimiento del efecto de estos estimulantes.

La principal clasificación de las drogas, aseveró la especialista, son las estimulantes como cocaína y anfetaminas; las de efectos combinados euforizantes como la morfina, heroína y mariguana, y las drogas de cambios en la percepción sensorial como los hongos alucinantes, peyote y LSD.

“Cuando la cocaína llega al cerebro se genera un notable cambio en el estado de ánimo de la persona, hay un gran nivel de energía, enorme confianza y satisfacción, entre otras sensaciones. Sin embargo, una vez que pasa el efecto, las sensaciones son contrarias, ya que la depresión, irritabilidad y cansancio experimentado son suficientes para desear más dosis y sentir las mismas impresiones positivas”.

Las anfetaminas son sustancias creadas en laboratorios a partir de investigaciones destinadas a buscar compuestos que reemplazaran la efedrina, explicó que se han observado reacciones anoréxicas en el proceso y se generalizó su administración para los tratamientos de pérdida de peso en la década de 1950.

“Los efectos de las anfetaminas son similares a los de la cocaína ya que estos actúan a nivel de los centros reguladores del sueño y apetito, además eleva el autoestima, si uno se lo toma se siente suficientemente hermoso o eficiente para lo que sea”, comentó.

En cuanto a los cambios de conducta, se afecta la función de la dopamina y se mantiene activa la comunicación entre las neuronas del circuito del placer del cerebro, lo que genera un estado de euforia.

“Toda droga debe tener algo que está suplantando en el cerebro a un neurotransmisor o una molécula”. Foto: Conacyt.

DROGAS QUE AYUDAN AL ESTUDIO CEREBRAL 

“Toda droga debe tener algo que está suplantando en el cerebro a un neurotransmisor o una molécula”. La doctora Pasantes Ordóñez mencionó que hay estudios acerca de las acciones de la morfina que condujeron al descubrimiento de un grupo importante de neurotransmisores llamados neuropéptidos y de los cuales algunos son denominados opioides y controlan el dolor naturalmente.

El estudio de los efectos de la mariguana es variado ya que estos son diferentes de una persona a otra y también depende de la cantidad que se administra, así como del grado de resistencia del individuo que la consume.

“A diferencia de otras drogas, no existe el síndrome de abstinencia orgánica con la mariguana, aunque sí es posible que exista una posible dependencia psicológica”, explicó.

Entre más inmaduro es el cerebro, hay un mayor riesgo de que exista adicción a los efectos de las drogas y mencionó que una de cada diez personas que llegan a consumir drogas en sus diferentes presentaciones desarrolla dependencia a estas.

“El alcohol y los inhalantes son drogas que sí matan neuronas”, explicó. El resto de las drogas distorsionan la función cerebral pero no tienen esta función a pesar de la cantidad y tiempo de consumo.

La explicación a este efecto, de acuerdo con la investigadora, es que se disuelve la membrana de lípidos que tienen las neuronas por lo que la membrana se hace más fluída, entonces los receptores y los transportadores se distorsionan y las membranas del cerebelo se deforman.

“No sabemos por qué unas drogas son más adictivas que otras, ni por qué un individuo es más propenso a ser adicto que otro, pero en el caso de la mariguana, la adicción es mayor en los adolescentes“.

Herminia Pasantes mencionó que es importante contar con apoyo y recursos para informar eficientemente, en especial a los niños y adolescentes sobre el uso y abuso de drogas ya que, hasta la fecha, es imposible combatir sus efectos desde afuera y considera necesario que sepan que con su uso se hacen “esclavos” de estas sustancias.