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Presencia.mx

Con más de 40 años laborando entre la basura, los pepenadores de este municipio están con la incertidumbre ante las declaraciones de representantes de la empresa recicladora que pretende instalarse en este municipio. Con o sin el consentimiento de pepenadores la planta se instalará debido a que los tiraderos a cielo abierto son un delito ambiental en el estado.

Las columnas de humo de la basura inorgánica ardiendo se eleva, a lo lejos pareciera que son chimeneas de alguna fábrica, pero en realidad es el material que no tiene valor económico para los pepenadores del basurero municipal de este municipio, y queman la basura para liberar espacio en el terreno donde se deposita.

Entre basura, humo, enjambres de moscas, los zapatos de quien camina por el lugar se llenan de lodo con los líquidos que excreta la basura orgánica que ahí se deposita. Más de 40 personas laboran, con ayuda de palos mueven los montículos buscando plástico, chatarra, cobre o aluminio en las rampas donde los camiones de basura proveniente de las calles, negocios y hogares de la ciudad la descargan.

Una de las pepenadoras de nombre Cirila Flores Guzmán, dice que para autorizar el proyecto de la planta de reciclado los pepenadores no firmaron en estar de acuerdo, cuando se le citó al Palacio Municipal. No saben si finalmente la instalarán, algunos se oponen, otros simplemente les queda esperar que pasa.

“Ni modo, qué vamos hacer, de aquí vivimos muchos, algunas veces sacando dos o tres kilos de chatarra por rampa, son diez rampas, semanalmente se recolecta más de una tonelada de plástico, pero aquí vienen personas de varias partes de la ciudad a buscar algo que vender y no se les niega que busquen”, explicó.

Flores Guzmán dice que el problema es que los menores de edad ya no podrán trabajar y las personas mayores tampoco. No lo ven por lo económico porque la basura de más valor casi no les llega, dice que los trabajadores de Limpia Pública espulgan la basura “sacan el cobre, meramente”, y el aluminio, la ropa que algunos tiran y que antes aquí nos llegaba ya es muy difícil de encontrar.

Otra pepenadora, dice que cuando ellos se quejan de que los camiones de Limpia Pública van a tirar la basura a otro lugar ubicado a unos kilómetros de ahí, los castigan y no les van a dejar a ellos. Con las manos manchadas y llenas de cortadas la mujer busca sacar adelante a su familia en este oficio desde hace ya más de 40 años.

Dice que no quieren comentar respecto al tema, todo se verá a la hora de que pretendan colocar la planta. Lo que le molesta es que hasta la basura la quiere hacer negocio el gobierno. Está consiente que no es la dueña del basurero, pero le indigna que hombres bien vestidos quieran “amolar” hasta a los más pobres, las familias que ahí trabajan únicamente quieren que los dejen trabajar como siempre lo han hechos porque dicen que la basura es el alimento para ellos.

Cesáreo García Casas, gerente general de la empresa SICGSA, especializada en el manejo de los desechos sólidos urbanos, expuso que los tiraderos a cielo abierto ya no están permitidos en el estado de Veracruz.

Por su parte, el regidor Séptimo David Urdapilleta Guzmán dijo que se tiene programado para el martes 20 del presente mes iniciar los estudios de factibilidad para darle continuidad al proyecto, añadiendo que los pepenadores no corren el riesgo de perder su trabajo, únicamente buscan una mejora en el ambiente.

Esto debido al riesgo sanitario pues los trabajadores laboran en medio de material putrefacto, hay focos de infección latentes, además de que la quema de los desechos desprende una nube de humo que contamina la mancha urbana de manera diaria.

El proyecto pretende la construcción de una planta recicladora en una hectárea del basurero municipal, donde se invertirían 5 millones 911 mil 858 pesos, edificarían dos naves industriales empacadoras, transportador de carga, compactadoras hidráulicas, red de agua contra incendio, casetas de vigilancia, generador de luz y emergencia, transformador y mano de obra.

De concretarse el proyecto y basándose en los artículos de la Ley de asociaciones público privadas y la Ley de Municipios del Estado de Veracruz, artículos I, II, XII y XV, la concesión será por 20 años, en donde el municipio se obligaría a entregar todos los residuos sólidos urbanos al inversionista.