«Curso de verano 2017» era el título del post que publicó una amiga en el Facebook. Iba acompañado de imágenes de sus hijos lavando platos, pintando la pared y recogiendo la basura después de barrer.
La propuesta fue utilizar el periodo vacacional de verano para enseñar a los hijos (hombres y mujeres) a realizar actividades domésticas. El curso tendría un doble propósito, que colaboren en casa y mantenerlos activos porque la ociosidad siempre ha sido mala compañía.
Debo decir que mi amiga es ejemplo de orden y organización, si hay alguien que duerme a sus hijos a las 8 de la noche es ella. Tiene una niña y un niño en edad primaria, los dos hacen las mismas tareas en casa como lavar platos, recoger la mesa, barrer y por qué no, retocar con pintura las paredes blancas.
En el mismo anuncio inusual del curso de verano se ofrecían «resultados 100% garantizados», lo que hacía el mensaje más interesante y provocador.
«No será un gasto sino una inversión que a largo plazo me agradecerán y pedirán a gritos que se los imparta cada vez que tengan vacaciones», escribió Maga a sus amigos y conocidos.
Su publicación y «técnicas revolucionarias», como ella las llamó, despertó el interés de muchos que hicieron comentarios. No faltó el que le dijera que tenía «disciplina militar», aunque la mayoría reconoció que habían recordado su infancia.
¿Qué de extraño tiene enseñar a colaborar en casa?, creo que así crecimos la mayoría de los que hoy somos adultos. Aún recuerdo que de niña debía lavar las calcetas, trastes, a veces el baño y, por supuesto, recoger la habitación.
Por comunes que sean esas «técnicas» parece que hemos olvidado enseñarlas a nuestros hijos, que con poco o mucho se «aburren», estamos preocupados por organizarles el tiempo, por ver a qué curso de verano acudirán este año, por ver que tengan actividades recreativas y artísticas, pero olvidamos la base: la colaboración en casa y el trabajo en equipo, en familia.

***

El alma de una madre rota por la violencia me conmovió hasta las lágrimas. La inseguridad le arrancó lo más querido: a su hija, una joven de 21 años con un futuro promisorio por delante.
Lorena recibió un impacto de bala en la frente durante un supuesto asalto, iba acompañada de su novio, quien también resultó herido. Los dos jóvenes se encontraban en una tienda en el fraccionamiento La Pradera de la capital veracruzana.
«Hoy su camino fue hacia el cielo. Te amo por siempre mi ángel”, escribió su madre en redes sociales.
Las palabras no alcanzan para describir los sentimientos que generan noticias como esa. Indignación e impotencia, incertidumbre, miedo y muchas preguntas sin contestar. La principal ¿qué estamos haciendo mal?
Lorena era integrante del equipo de la Muestra Internacional de Cine (MIC) con Perspectiva de Género en Veracruz, una mujer comprometida con acciones para erradicar la violencia contra mujeres y niñas.
Y retomo las palabras de las integrantes del MIC Género en Veracruz: no nos podemos acostumbrar a vivir con miedo, odio o indiferencia. Digamos no a la violencia.

**
“La vida es así… A veces esperamos un unicornio y nos da una cabra”, le dice Gru a Agnes en Mi Villano Favorito 3.

Twitter @ydlan
Transparencia3.0@nullhotmail.com