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Cada año más de siete millones de personas mueren por falla cardíaca en el mundo. Muchos de ellos esperaban un transplante que no llegó. Un campo de investigación que entrecruza la biología de células madre, la cardiología y la ingeniería biomédica trabaja en una solución —a largo plazo, advierten los investigadores— que parece salida de la ciencia ficción: la creación de corazones nuevos.

Harald C. Ott, especialista en cirugía cardiotorácica en el Massachusetts General Hospital e investigador del Instituto de Células Madres en Harvard Medical School, tiene la ambición de generar un corazón. A partir de los estudios y pruebas que su equipo, el Ott Lab, realizó en ratas, inició la creación de órganos bioartificiales.

“A partir de las células de un paciente se podrían crear órganos enteros similares a los de donantes”. Foto: Massgeneral

“La ingeniería de órganos es una alternativa teórica al transplante”, publicó en uno de sus estudios. “A partir de las células de un paciente se podrían crear órganos enteros similares a los de donantes”, con ventajas adicionales: no importaría ya la falta de donantes ni sería necesario tratar el rechazo del cuerpo a un órgano ajeno.

Pero hasta que llegue ese momento, el equipo de Ott piensa en otras funciones. Una central: remendar un órgano dañado con tejido clonado del propio cuerpo del paciente. Desde que obtuvieron la aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), los especialistas participan en el desarrollo de técnicas que puedan ser incluidas en la Denominación de Terapia Avanzada de Medicina Regenerativa (la categoría RMATD de la FDA). Otra, no menos importante: la prueba de medicamentos.

El procedimiento consiste en la descelularización, que se hace mediante la perfusión (el paso de un líquido de manera lenta y sostenida). Ott lo probó con 75 corazones del Banco de Órganos de Nueva Inglaterra que habían sido juzgados no aptos para transplante, porque los donantes habían sufrido muerte cerebral o un ataque cardíaco. La técnica permitió que, como quien limpia con un detergente, los investigadores quitaran las células vivas y aislaran la matriz extracelular (ECM), una estructura o arquitectura del órgano. Luego se utilizaron células de la piel reprogramadas como células madre para revestir el corazón de manera similar a la natural.

Harald C. Ott, especialista en cirugía cardiotorácica en el Massachusetts General Hospital e investigador del Instituto de Células Madres en Harvard Medical School. Foto: Massgeneral

Desde 2005, Harvard Medical School hace esto con tejidos de riñones, pulmones, páncreas y corazones, con miras a poder utilizar células del paciente que necesita un órgano para revestir esas ECMs. También la Universidad de Toronto anunció que ha cultivado células cardíacas alrededor de una sutura de piel, a partir de lo cual creó un modelo 3D de un corazón funcional.

“Aproximadamente una de cada cinco personas sufrirá en algún momento de su vida la falla de un órgano. Eso realmente subraya la necesidad de contar con opciones más allá del transplante de órganos o la asistencia a pacientes con función realmente reducida de algún órgano”, dijo Ott. “Necesitamos tratamientos que en verdad reemplacen la función perdida. Como cirujano espero alguna vez en mi vida poder implantar reemplazos orgánicos vivos y regenerados en mis pacientes”.