Decía Aristóteles que “en el justo medio está la virtud”. Y no como un concepto de indefinición, de indecisión sino más bien como el logro de un equilibrio emocional y de análisis de las cosas, en que se ponen en la balanza las partes positivas y las no tanto de cada cuestión, acción, o persona. El actuar con prudencia y con una justa valoración, creemos que es lo mejor, en la mayor parte de las circunstancias de la vida. Como dice Jesús Castañeda Nevárez: “ese es mi pienso”.