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Entender los fundamentos del pensamiento humano es uno de los retos más fascinantes para los científicos. Las diferencias en los niveles de capacidad cognitiva y las consiguientes diferencias en los resultados académicos y el éxito en la carrera profesional se atribuyen en gran medida a las diferencias en el grado de inteligencia de los individuos. El estudio alemán publicado en Scientific Reports muestra que esas diferencias de inteligencia van de la mano con los diferentes patrones de integración e interconexión entre los módulos funcionales del cerebro.

Hilger, Fiebach y Basten analizaron y compararon las resonancias magnéticas cerebrales de 300 individuos para investigar las bases neurobiológicas de la inteligencia humana.

Ya en 2015, el mismo equipo de investigadores había publicado un metaestudio en el diario Intelligence en el que identificaban varias regiones cerebrales, entre ellas el córtex prefrontal, cuyos cambios de actividad iban asociadas a diferentes niveles de inteligencia. Sin embargo, hasta ahora no se había podido examinar hasta qué punto esas áreas de inteligencia del cerebro humano estaban conectadas a nivel funcional.

A principios de este año, Kirsten Hilger, Christian Fiebach y Ulrike Basten habían publicado también en Intelligence que en las personas más inteligentes las dos áreas cerebrales implicadas en el procesamiento cognitivo de la información relevante –la corteza insular anterior y el córtex cingulado anterior– están conectadas de forma más eficiente al resto del cerebro.

En cambio, la zona de unión entre el córtex temporal y parietal, que actúa como escudo de la mente pensante contra la información irrelevante, está conectada más débilmente al resto de la red neuronal y cerebral.

Retener lo importante y desechar lo irrelevante

“Estas diferencias tipológicas probablemente facilitan a las personas más brillantes la tarea de distinguir las informaciones importantes de las más irrelevantes, lo que proporciona ventajas para afrontar muchos retos cognitivos”, propone Ulrike Basten, la autora principal del nuevo estudio.

En este trabajo, los investigadores establecen que el cerebro está organizado a nivel funcional en módulos: “Es como una red social que está formada a su vez por muchas subrredes, como familias o círculos de amigos. Dentro de cada submódulo, los miembros de cada familia están más fuertemente conectados entre ellos que con los miembros de otras familias o círculos de amigos. El cerebro funciona de forma parecida”.

El estudio revela que en los individuos más brillantes algunos de esos submódulos cerebrales están más fuertemente implicados en el intercambio de la información importante que debe ser comunicada de forma rápida y eficiente; y que otras áreas están más desconectadas que en las personas menos inteligentes, lo que probablemente les ayuda a ignorar los datos más irrelevantes.