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La Jornada

El proceso para renovar la Presidencia de la República en 2018 entraña para la economía mexicana un riesgo mayor que un eventual rompimiento del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), afirmó Luis Robles Miaja, presidente del consejo de administración de BBVA Bancomer, el mayor intermediario financiero del país.

Aun si desapareciera el TLCAN la integración de la región de Norteamérica es inevitable, dado que es la más competitiva del mundo. El otro riesgo, que me parece aún más grave que el anterior, es el proceso electoral de 2018, expresó. No es un tema de Andrés Manuel López Obrador (quien será candidato de Morena) contra José Antonio Meade (el seguro candidato priísta), sino de aquellos que piensan en términos demagógicos y quienes hacen propuestas reales, manifestó.

Una muestra del nerviosismo que despierta entre los participantes en los mercados financieros el proceso en curso para renovar la Presidencia el próximo año es la manera en que se mueve la cotización del peso en el mercado de futuros de Chicago –donde se negocia una parte relevante del intercambio diario con la moneda mexicana–, expuso. La cotización que hoy se prevé para el viernes previo al domingo de la votación del próximo primero de julio es dos pesos más barato que la prevista para el lunes que sigue al día de la elección, aseveró.

No hay duda de que los mercados van a ver en ese proceso el rumbo que va a seguir el país y, en consecuencia, vamos a tener volatilidad conforme las campañas se vuelvan más estridentes, porque en realidad en este momento no hay campañas formales, consideró Robles Miaja, también vicepresidente de la Asociación de Bancos de México.

Los mercados financieros, declaró, van a estar sujetos al nerviosismo durante la campaña electoral, porque va a haber propuestas, van a ver que hay estridencia y contrapropuestas, apuntó.

México, dijo, lleva –y lo veo como algo positivo y los agentes económicos también lo observan así– siguiendo una política económica consistente y responsable por lo menos después de la crisis de 1995. Esa consistencia es la que nos ha permitido como país llegar a los estadios de desarrollo que tenemos, porque a pesar de todo lo malo que algunos consideran (esas políticas) hemos logrado unos niveles de desarrollo importantes.

Sin estabilidad económica, destacó, no hay crecimiento que valga. Porque el crecimiento económico que no está basado en estabilidad es como un globo que se infla y se pincha, agregó.

Sí puede darse un fenómeno en el que se polaricen las cosas, y creo que esto puede preverse ya de alguna manera. La polarización va a generar nerviosismo y éste puede alterar las variables económicas; por ejemplo, el tipo de cambio. Una declaración equivoacada de cualqueir candidato puede espantar a los inversionistas y eso llevarlos a sacar su dinero del país, sostuvo.