A propósito de la buena y sencilla actitud de Roberto Campa de ayer, es propicio recordar a los Servidores públicos en general, que si bien son nombrados por un Presidente de la República, un Gobernador o un Presidente Municipal y deben acatar sus instrucciones, también tienen la obligación de atender y «servir» a los ciudadanos que con sus impuestos permiten que cobren su salario, compensaciones y demás prestaciones. Lo que debiera ser, lo que esperan los ciudadanos de ellos es que sean sencillos, que sean atentos, que atiendan a la gente, que busquen resolver sus peticiones o problemas, y si esto no es posible hacerlo, que expliquen porqué y no hagan perder el tiempo a los solicitantes. Que contesten sus teléfonos. Que le hagan honra a su condición de servidores públicos- de mediano o de alto nivel- en los cargos que ostenten que, además, no van a ser para toda la vida.