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Excélsior

Sobre la visita del secretario de Estado de Estados Unidos a México, Andrés Manuel López Obrador, precandidato presidencial de la coalición ‘Juntos Haremos Historia’ espera que no haya sido “para intervenir en el proceso electoral” que vive México.

Frente a la pregunta de qué pensaba sobre lo dicho por Tillerson en cuanto “a la alarmante y creciente” presencia de China y Rusia en Latinoamérica y que debe prevalecer la conocida doctrina Monroe, López Obrador dijo que las potencias “siempre amagan con lo mismo”, pero no debe perderse de vista que el interés de México con los Estados Unidos y el resto de las naciones en el mundo “es de amistad, cooperación y desarrollo, mas no para que nos vean como colonia”.

Siempre las grandes potencias amagan con ese discurso, siempre y no hay por qué preocuparse; si nosotros mantenemos nuestra postura de no permitir la injerencia extranjera de ningún gobierno, no vamos a tener ningún problema; se los voy a decir así, de manera muy coloquial y sencilla: ni verdes ni maduros” expresó.

En seguida, López Obrador expresó su confianza de que Tillerson esté de visita en México como parte de su trabajo para mantener una buena relación con uno de sus principales socios comerciales en América.

Yo espero que actúe de manera responsable, que no intervenga en los asuntos que sólo competen a los mexicanos, creo que lo va hacer así, no creo que actúe en forma imprudente, nosotros somos respetuosos de todos los gobiernos del mundo (…) va haber elecciones en México y solamente los mexicanos vamos a decidir” reiteró en el primer día de gira por Puebla.

El precandidato presidencial también se refirió a la propuesta de los Estados Unidos para que agentes de ese país puedan estar armados en vuelos fronterizos entre ambos países.

Afirmó que, de ganar la presidencia de México, la Constitución mexicana “no se va a violar en nada” y serán los mexicanos quienes decidan sobre las medidas a tomar en nuestro territorio.

López Obrador adelantó que este sábado proporcionará detalles respecto a la forma en la que el empresario Claudio X. González participó en el fraude electoral del 2006 y la estrategia que desarrolla actualmente en su contra con la misma pretensión.