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DPA

Más de 350 mil personas murieron en los casi siete años que lleva la guerra en Siria, entre ellos más de 105 mil civiles, reportó hoy el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, mientras Unicef advirtió de la díficil situación de los niños en el país.

El Observatorio, una organización con sede en Londres que documenta la violencia en Siria a través de una red de activistas, señaló que en esta cifra están incluidas las víctimas cuya muerte fue documentada. Por eso, estima que los muertos deben superar los 500 mil.

A la vez, las organizaciones de ayuda estiman que más de 1.5 millones de personas en el país tienen secuelas permanentes físicas o emocionales y más de la mitad de la población vive refugiada en el extranjero o se encuentra desplazada dentro de Siria. Un informe del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) publicado hoy indicó que actualmente hay 86 mil personas en Siria que sufrieron la amputación de algún miembro a raíz de la guerra.

Unicef advirtió que la falta de acceso a un buen tratamiento médico y psicológico a menudo provoca que los mutilados en Siria se recuperen más lentamente de sus heridas o que su estado incluso empeore. Muchos de los niños afectados han perdido a su familia, por lo que en numerosas ocasiones no hay nadie que se ocupe de ellos.

La organización trata de dar con sus proyectos en la región una nueva perspectiva a los niños discapacitados con ayudad de la música, arteterapia y con otros métodos que les permiten volver a la escuela.

“Calculamos que como consecuencia de esta guerra ya hay unos 750 mil niños que viven con discapacidades”, dijo el director regional de Unicef para Cercano Oriente y el norte de África, Geert Cappelaere. Según la organización, la situación de los niños ha vuelto a empeorar en el séptimo año de conflicto. “Pensábamos que ya se había alcanzado el máximo de la barbarie en Alepo”, señaló el director de Unicef Alemania, Christian Schneider. Sin embargo, la situación de los civiles en la asediada Guta Oriental, en los alrededores de la capital, Damasco, es aún peor. De los 200 mil niños que viven allí junto a sus padres, el 40 por ciento ya sufre desnutrición crónica.

El enclave rebelde sufre desde hace más de tres semanas la peor serie de ataques del Gobierno sirio desde el estallido del conflicto. Los activistas estiman que más de mil civiles murieron en ese período.

Unas 400 mil personas se encuentran aisladas en la región.

El secretario general de la ONU, António Guterres, instó hoy a todos los involucrados a cumplir con la tregua demandada por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. “No podemos abandonar al pueblo sirio”, señaló. “Me niego a abandonar la esperanza de ver a Siria resurgir de las cenizar”.

Estados Unidos y Rusia volvieron a enfrentarse hoy en el Consejo por el potencial alto el fuego. La embajadora estadounidense ante la ONU, Nikki Haley, dijo que Washington deberá actuar si Rusia no respalda el pedido de tregua de 30 días en Siria.

“Estados Unidos está preparado para actuar si debemos hacerlo”, señaló Haley. “No es el camino que preferimos, pero es el camino que demostramos que podemos tomar y estamos preparados para volver a hacerlo”.

Por su parte, el embajador ruso ante la ONU, Vassily Nebenzia dijo que un alto el fuego inmediato “sería utópico”.

Unicef estimó además que los distintos bandos del conflicto enviaron en 2017 a al menos 900 menores a combatir y un cuarto de los niños soldado tenía menos de 15 años. Unicef descubrió que en el mismo período unos 244 niños habían sido secuestrados. “Todas las partes del conflicto están involucradas en estas masivas violaciones de los derechos de los niños”, denunció Cappelaere. Después de que en 2016 Unicef recaudara 8.7 millones de euros (10.7 millones de dólares) para los refugiados sirios y para la población necesitada dentro del país, las donaciones se redujeron en 2017. La escalada de la crisis, y por lo tanto la necesidad de ayuda en Siria, han continuado creciendo. Alrededor de ocho millones de niños dependen actualmente de las ayudas. El Gobierno de Estados Unidos es el principal donante, seguido de Alemania, la Unión Europea, Reino Unido y Canadá. La cobertura mediática de los intensos enfrentamientos en Alepo contribuyó a provocar compasión y al aumento de las donaciones. Pero por el momento no se sabe si ocurrirá lo mismo con la actual situación en Guta Oriental. De momento no se tienen datos sobre las donaciones. El 15 de marzo de 2011 comenzó con una pequeña manifestación en Damasco un levantamiento contra el presidente sirio, Bashar al Assad, y su aparato de seguridad. Tres días después, varios manifestantes fueron abatidos en la provincia de Daraa, originándose así un conflicto que derivó en guerra civil y que continúa hasta hoy.