Sin minimizar las causas y los problemas que se plantean quiero hacer un apunte sobre ciertas acciones que se presentan como movimientos sociales de lucha pero que, en realidad, son mera pantomima. Me voy a referir a una experiencia directa, de observación concreta, en los bloqueos, afortunadamente mínimos, que ocurren en la Secretaría de Educación de Veracruz. He visto que en ciertos días lunes algún grupo, sobre todo de corte sindical, obstruye el acceso a sus instalaciones enarbolando demandas particulares. Lo hacen con pocos elementos normalmente pero proceden con evidente dolo al cubrir todos los accesos a dicha Secretaría; es decir, no se trata de manifestar una protesta si no de afectar lo máximo posible con una medida de fuerza desproporcionada. Ese tipo de actos no son equivalentes de lucha alguna. Me explico.

En estas acciones van implícitas ciertas dosis de impunidad e irresponsabilidad. Saben que lo pueden hacer sin riesgos y consecuencias. Así sean unos cuantos los efectos son los mismos. No tienen que asumir los resultados de sus actos. Hay algo de juego en colocar unas sillas, sentarse y anunciar por medio de cartulinas demandas que solo le interesan a ellos. Es una protesta sentada, por llamarla de alguna manera. La libertad de hacer algo así choca con las libertades de los demás, de muchos, de más. Pueden tener o no razón en sus peticiones, ser procedentes o no, pero lo que no deberían hacer es obstruir las actividades de esa Dependencia oficial.

Un lunes cualquiera en la SEV laboran alrededor de dos mil empleados administrativos, quienes tienen a su cargo miles de trámites que inciden en los trabajos educativos. A sus instalaciones centrales acuden cientos de personas, sobre todo profesores, provenientes de toda la Entidad para realizar una gran variedad de gestiones. Precisamente ese día se realiza el acto cívico correspondiente a cargo de alguna área de la Secretaría, que se prepara con mucha anticipación. Decenas de vendedores de comida que tienen como clientes cotidianos a empleados y visitantes simplemente pierden sus productos. Hay, por tanto, afectados concretos con un bloqueo a las instalaciones. No es gracia. Se hace un enorme daño a las labores propias de la SEV. Esos hechos restan legitimidad y justificación alguna a lo que parece lucha pero que no pasa de ser una pantomima. Es de obviedad que saben del daño que provocan. Aún así lo hacen sin sonrojo y con presunción de poder. Les falta conciencia y responsabilidad.

En la perspectiva del desarrollo democrático de México y Veracruz, de un sindicalismo auténtico, de una ciudadanía comprometida, de las protestas civilizadas y el interés general, habrá que ubicar claramente el real lugar y denominación que le toca a acciones de presión y fuerza. No deben verse con normalidad ni darles mérito del que carecen. Hay que trabajar mucho más para que la libertad se ejerza sin más límite que los derechos de los demás. La democracia y la lucha no es amenaza, extorsión, bloqueo y daños a terceros. A todos nos conviene la fortaleza de las instituciones y la vigencia del Estado de Derecho.Si hay inconformidades se deben agotar las instancias y buscar soluciones con diálogo. Por supuesto se deben exigir los derechos y siempre deslindar responsabilidades pero escoger los medios y métodos adecuados a una sociedad que debe progresar y ser mucho mejor, en evolución permanente. Las autoridades deben ser transparentes y poner el ejemplo de atención y respuestas.

Recadito: por el bien de todos es mucho mejor colaborar con Xalapa.

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