Despertar a Tiempo
Romeo González M

EL TIEMPO ME DIO LA RAZÓN,
MÁS DE MEDIO SIGLO DESPUÉS

Desde mi celda en el Hospital de Lecumberri, cierto día que no recuerdo, escribí “la mayoría de los presos llamados comunes también son presos políticos” “todos y no solo los líderes del 68 debiéramos estar en libertad” “detrás de cada uno de esos casi 4000 presos en el edificio porfiriano – hoy Archivo General de la Nación- hay una historia de violencia del injusto sistema económico capitalista. Muchas de esas historias tuve oportunidad de escucharlas relatadas por presos comunes durante encuentros en el campo deportivo en los baños, pasillos o incluso en el hospital psiquiátrico donde conocí a Goyo CARDENAS, (médico acusado de asesinar y sepultar mujeres) Albino Hernández, líder juvenil del PAN ( murió preso y abandonado por su partido) Higinio Sobera de la Flor, uno de los primeros asesinos en serie del siglo pasado. Estos por mencionar algunos. Sin embargo la inmensa mayoría de los presos comunes en realidad eran víctimas y no delincuentes. Mi incurable espíritu sociológico me acompañó en los encuentros individuales que arrojaban relatos de horas durante conversaciones en las que no tenía más que provocar un poco al “interno” ( como elegantemente el gobierno llamaba a todos los presos) y un violento vomito de historias, de vivencias de la infancia o la adolescencia secuestraba mi atención. Parecía que cura confesor o psicólogo fuera mi vocación y no la de licenciado en ciencias políticas que había elegido. ¡Los presos comunes también son presos políticos! afirmaba, escribía y repetía ante las miradas de compasión y la crítica de reprobación de mis compañeros del movimiento que decían: “Pobre Romeo ya le falla el cerebro” “ se volvió anarcoloco” y otras más, todas dolorosas expresiones porque venían de compañeros de lucha.
“Me negué a firmar algunos desplegados y hastiado empecé a acariciar la idea de vivir con los presos comunes, sostuve que ellos – poco más de 5000 en ese penal – también eran presos políticos olvidados, sin voz, ni voto, ni reflectores y desde muchos años antes que los maestros y estudiantes presos por Diaz Ordaz” 1968 Aquí y ahora. A cincuenta años del Movimiento Estudiantil. Testimonios y reflexiones (dos tomos)

El tiempo, medio siglo después me dio la razón. Andrés Manuel López Obrador, primero como compromiso de campaña y luego como Presidente propuso y cumplió mediante una ley de amnistía para casi 10000 presos – por delitos de pobreza, indígenas indefensos, jóvenes adictos , y hasta vendedores ambulantes-,como parte de la estrategia de pacificación que México necesita.