Fracaso
Por Marco Aurelio González Gama

Es probable que el fútbol sea el deporte de mis preferencias de de todos los tiempos, levemente superado por el béisbol. Pero desde el Mundial de Argentina 1978, traigo al balompié nacional como atravesado en lo más hondo de la entraña de mis emociones. La justa mundialista suramericana me dejó muy dañado. De plano México tocó fondo, nos hundimos en un terreno fangoso y es la fecha en la que no hemos podido salir de él. A partir del Mundial de México 70, jamás habíamos caído tan bajo futbolísticamente hablando de la primera fase de grupos. Ya no me quiero acordar porque el estómago se me revuelve, pero hay recuerdos que son necios y tienden a regresar como taladros implacables en el espacio y en el tiempo, simplemente fue humillante: México perdió 3 a 1 con Túnez, 6 a 0 con Alemania y 3 a 1 con Polonia (la misma Polonia a la que le pudimos ganar en Qatar con un planteamiento de juego un poco más atrevido, una debacle total). En el papel y teóricamente aquel era un equipo competitivo: Pilar Reyes defendiendo los tres palos; el Gonini Vázquez Ayala, Alfredo Tena, Jesús Martínez e Ignacio Flores, en la defensa; el Wendy Mendizábal, Antonio de la Torre y Leo Cuéllar, en el medio campo; Enrique López Zarza, Cristóbal Ortega y Hugo Sánchez, de atacantes. El entrenador era el inefable «estratega» Antonio Roca. El equipo daba para más, pero ya habían comenzado las extra limitadas consignas a las que Televisa nos acostumbró en sus canales de televisión que controlaba en aquel entonces: ¡… México, el equipo de todos! Desde entonces y a la fecha mi cariño por el fútbol nacional ha ido en una decadencia imparable. No soy tan soberbio, estimados lectores, como para decirles: ¡Se los dije! Esta primera fase fue una catástrofe que se veía venir desde hace cuando menos dos años, al tal Gerardo Martino nos lo vendieron como un estratega de alcance mundial, resultó un chingao fraude. Cierro con lo que publicó en Twitter Leo Zuckermann: «México es un gran país que no merece una liga de fútbol tan chafa y una selección nacional inoperante y timorata. No es cierto que la selección es un reflejo de nuestro país. México es un país grande con un fútbol enano». Nada más que agregar por el momento, si acaso decepcionante.