La elección popular de personas juzgadoras fue presentada como un triunfo de la democracia. Sin embargo, los resultados de las primeras semanas muestran un Poder Judicial lleno de perfiles hetreogéneos, algunos con méritos indiscutibles, pero otros sin la preparación mínima para sostener los principios constitucionales que debería guiar cada sentencia. Lo que estamos viendo en redes sociales (donde se pueden ver las sesiones) es, en realidad, la confirmación de un riego advertido desde el inicio: que el acceso a la toga no garantiza, por sí mismo, la capacidad de impartir justicia. Lo escribe la abogada Melissa Ayala en «El Universal». Foto de Opinión 51.