Una vez más la ministra de la SCJN, Lenia Batres, evidenció que no se prepara para las sesiones. En la sesión de ayer se discutió un proyecto que ella elaboró: el impedimento plasmado por Emilio Lozoya por la supuesta difamación a la periodista Lourdes Mendoza. Al presentar el caso empezó a hablar de otro muy distinto. Al darse cuenta, tardó dos minutos en corregir, hojeaba una y otra vez en forma desorganizada un legajo qure tenía en en las manos hasta que retomó el rumbo perdido. Lo escriben en «Confidencial» de «El Financiero». Foto de Político MX.







