«Hoy amanecí quebrado.. y traigo una hambre espantosa.. no está en la casa mi esposa.. y ella trae lo del mandado.. me siento mahumorado.. y el hambre no se disipa.. me chilla mucho la tripa.. y hasta ando viendo visiones.. me recuerda las reuniones.. donde fumaba mi pipa… Siguiendo mi intuición.. me fui a los supermercados.. que el domingo están cuajados.. con gente de promoción.. ahí te dan degustación..  de los productos que venden..  y como a sultán te atienden.. con una alegre sonrisa.. tú comes gratis sin prisa.. y sin la cuenta te ofenden». Lo escribió Ruperto en  «Las cosas como son» en el Notiver de don Alfonso Salces.