Lugar:
Fuente:
Expansión Política
Tras casi 40 años de vigencia, la Semarnat impulsa una reforma integral a la ley ambiental con nuevos mecanismos de evaluación, conservación y restauración ecológica.
Imagen ilustrativa. Operación de proyecto Sistema de Humedales Artificiales en la Marquesa, área natural protegida. (Cuartoscuro/Crisanta Espinosa Aguilar)
La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) impulsa una reforma integral a la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente (LGEEPA), con la que busca actualizar el principal ordenamiento ambiental del país para responder a retos como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la contaminación y la degradación de los ecosistemas.

La dependencia propone reestructurar por completo la legislación promulgada en 1988 e incorporar nuevas herramientas como la evaluación ambiental estratégica, fortalecer la restauración ecológica, ampliar los mecanismos de conservación de la biodiversidad, armonizar la ley con el Acuerdo de Escazú y aprovechar tecnologías como imágenes satelitales e inteligencia artificial para la vigilancia ambiental.

Los planteamientos fueron expuestos durante el Foro Nacional para la Modernización de la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente, realizado en la Cámara de Diputados, donde participaron legisladores, funcionarios de Semarnat, Profepa, la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA), especialistas y representantes de organizaciones ambientales.

 

Una ley para los retos del siglo XXI

 

La subsecretaria de Regulación Ambiental de la Semarnat, Iliana Villalobos Estrada, explicó que la propuesta elaborada por la dependencia no consiste en modificar algunos artículos, sino en rediseñar el andamiaje jurídico ambiental.

«Hoy en día nuestra propuesta no se limita a ajustes puntuales, sino que se reestructura en totalidad el articulado de la LGEEPA», afirmó.

La funcionaria recordó que la ley fue publicada el 28 de enero de 1988 y, aunque tuvo diversas reformas –la más importante en 1996–, su estructura responde a una realidad ambiental muy distinta a la actual.

En ese entonces, explicó, el país aún no enfrentaba con la intensidad actual problemas como la crisis climática, la contaminación por plásticos, la degradación de suelos, la pérdida acelerada de biodiversidad o los contaminantes emergentes.

Por ello, la propuesta incorpora nuevos instrumentos como la evaluación ambiental estratégica, que permitiría analizar los efectos ambientales de políticas públicas, programas y planes antes de que éstos se traduzcan en proyectos específicos.

Actualmente la legislación contempla la evaluación de impacto ambiental para obras y actividades determinadas; con la reforma se pretende incorporar una visión preventiva desde la etapa de planeación.

Más herramientas para conservar y restaurar

 

La iniciativa también plantea fortalecer la política de conservación mediante nuevas figuras derivadas del Marco Mundial de Biodiversidad Kunming-Montreal.

Entre ellas se encuentran corredores biológicos terrestres y marinospaisajes bioculturalesUnidades de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre (UMA), bosques certificadosrefugios pesqueros y espacios destinados a la protección de la agrobiodiversidad.

Además, la propuesta fortalece el régimen de restauración ecológica y reconoce formalmente el Programa Nacional de Restauración Ambiental, presentado por Semarnat en 2025, el cual establece metas para recuperar ecosistemas degradados y avanzar hacia una deforestación neta cero al final de la década.

Villalobos señaló que la restauración será uno de los principales ejes de la política ambiental durante los próximos años.

«Pensamos que esa es la gran tarea que tenemos hacia adelante: la restauración ambiental», sostuvo.