Siempre habrá tensión entre el poder y la prensa. La libertad de expresión no puede quedar condicionada al criterio de la autoridad sobre lo que considera verdadero, equilibrado o justo. Los medios deben responder por sus excesos y fortalecer su autorregulación. El poder debe responder por algo distinto: sus actos. Esa es la diferencia fundamental. La libertad de expresión protege al ciudadano frente al poder; no fue concebida para proteger al poder frente al ciudadano. Es parte de lo que escribe Liébano Sáenz en Milenio. Foto de X Twitter.








