La aprobación de las reformas en materia energética no es el fin, al contrario es el inicio de muchas acciones que se tiene que hacer y en la cual todos debemos estar involucrados. No podemos quedarnos en los planes de “La lechera” sobre el gran capital que tendremos. Los accidentes suscitados en este mes son la prueba de fuego para la credibilidad en materia energética en el país: el derrame de 40,000 metros cúbicos de sulfato de cobre acidulado y metales pesados de la mina del Grupo México sobre el río Sonora y el derramamiento de una toma clandestina en la comunidad La Fragua, la cual contaminó el río San Juan a lo largo de 6.5 kilómetros y a 12 kilómetros de acequias.
Las primeras declaraciones de Grupo México sobre el derrame fue aduciendo “lluvias atípicas” y mencionaba que aportaría un millón de pesos para la reparación de los daños aún sabiendo que el accidente se debía por la mala construcción de la represa de lixiviados; que no está construida dentro de la norma técnica. Pero ese es un problema entre Grupo México y sus constructoras y de competencia particular; pero lo que es un problema público es porque tenía problemas de construcción la represa ¿quién no supervisó lo que pasa dentro de los patios de la minera?
¿Qué autoridad no supervisó las actividades de la concesionaria?
Las Reformas ya están ahora, iniciaremos una nueva época y muchos de los males que teníamos de falta de crecimiento y etc., se supone que desaparecerán, pero si se multiplican las concesiones energéticas y no se supervisan sus actividades, no habrá dinero que alcance para poder mitigar los daños que causarán no solo para esta generación, sino para las futuras.
La contaminación en la cuenca hidrológica es muy amplia: “afecta en 17.6 kilómetros; el río Bacanuchi en 64 kilómetros; y el río Sonora en 190 kilómetros hasta la presa El Molinito, que tiene un almacenaje de 15.4 millones de metros cúbicos”, aún no llega al mar, pero llegará y llegará al Mar de Cortez una reserva ecológica de miles de especies protegidas; claro antes pasando por ciudades, localidades, sembradíos, hatos ganaderos y afectando la vida silvestre.
La vigilancia no solo debe ser de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, debe ser un acción activa y participativa por parte de los tres niveles de gobierno y la ciudanía; el medio ambiente es una recurso de todos y la guardia no debe quedar en el papel o el olvido.
Este desastre es un recordatorio que se deben considerar la modificación de los montos y responsabilidades por daños y no solo suponer que el daño que se ve a la vista es lo único. Las consecuencias en todos los niveles ante la contaminación, son impactos socioambiéntales y es mucho a considerar.
Los problemas de contaminación y arbitrariedades no son cosa nueva en el territorio, lo verdaderamente grave fue que ahora no se pudo acallar el problema, “cerca del 60% de las mineras del mundo cuentan con capital canadiense y representan el 4% del Producto Interno Bruto de Canadá “, su presencia ha sido un problema constante en todos los lugares donde explotan una mina: denuncias de contaminación de agua, de aire, de ruido, problemas laborales, abusos de derechos humanos y tenencia de la tierra, son la constante en los países donde explotan las minas a cielo abierto, las más agresivas para el medio ambiente.
Las demandas por reparación de daños si no son atendidas en las cortes locales, en Canadá nunca prosperan, el apoyo que establece el gobierno canadiense a los grupos mineros es totalmente proteccionista, tanto a nivel político como económico; y estos grupos a su vez tienen cabilderos en una relación simbiótica.
La firmeza del Marco Jurídico mexicano deberá quedar clara ante las empresas transnacionales, para muestra será una botón, si se juzga al líder o exlíder minero Napoleón Gómez Urrutia ahora ciudadano canadiense.
¿Caballo Blanco será explotada ahora? Esperemos que no, la desolación que queda después de la explotación de una mina a cielo abierto no justifica ninguna ganancia. Grupo México pretendía dar 500,000 pesos a cada municipio afectado, pero no son los Ayuntamientos los afectados, son todos: agricultores, ganaderos, comerciantes, usuarios del agua, vida silvestre, etc.; la entrega limosnera que pretendían dejar a los Presidente Municipales para obras diversas y reparto de agua embotellada” no es el arreglo del daño.
Una mina a cielo abierto cuando produce un 1 gramo de oro es porque removió una tonelada de material. Grupo México en el segundo trimestre de 2014 reportó ventas consolidadas por 2 mil 360 millones de dólares. ¿Cuánto se queda en la zona de la mina? ¿Cuánto en el país?

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* Zeus le da al hombre para regir sus ciudades Aidós q Díke (conciencia moral y justicia).