Para los lectores que me hicieron el favor de seguir mi historia de la pretendida lista de candidatos a diputados federales por el PRI ofrecida por un desconocido que me dio cita en un estacionamiento, les cuento ahora que el famoso Deep South -como me pidió que lo identificara, a falta de su nombre real- volvió a dar señales de vida…

En efecto, terminaba la semana anterior y recibí una llamada en mi teléfono que provenía de un número privado. Quien estaba del otro lado, de inmediato se identificó como nuestro viejo conocido, previendo que yo le fuera a colgar rápidamente, como hago cuando no reconozco a quien me llama.

—Soy Deep South nuevamente. Tengo una nueva información que pasarle —advertí la falta de léxico y la repetición del término “nuevo”, aunque en forma de adverbio y adjetivo, correspondientemente.

Digo, y como esto ya es cosa de averiguaciones, además de la curiosidad propia de la deformación profesional del periodista, pues me dispuse a escucharle atentamente, a ver qué me iba a decir, lo que hizo:

—Si es usted inteligente, entenderá que la lista que le pasé no es ni con mucho la definitiva, porque el proceso sigue vivo y por lo mismo los nombres suben y bajan. Piense usted que aquélla era como una fotografía: la instantánea de un momento, y ahora se están presentando nuevas condiciones en algunos distritos.

Su voz tropicalizada me era familiar, como son parecidos todos los que hablan como pescaditos: con una rapidez inusitada, con las inevitables letras “s” aspiradas a “j” suave y comiéndose muchos fonemas. Podía ser la de cualquiera y era la de todos.

Bueno, me indicó que nos veríamos nuevamente en el estacionamiento de la Plaza Ánimas, pero me exigió ciertas condiciones. Tenía que ir solo, como la vez anterior, pero debía llevar una libreta de taquigrafía en la que podría anotar todo lo que me dijera (“Nada de grabadoras ni algún otro aparato de grabar, incluido el celular”).

Para obviar, la cita se realizó y anoté los comentarios que me hizo, que le paso a la paciente electora y al impaciente lector para no abusar de su tiempo. Llegó con su terno negro y su corbata roja, el sombrero de Panamá que ocultaba su peinado y sus facciones, y me dijo:

“Ya se cayeron algunos candidatos que le pasé, porque empezaron a llegar al CEN priista y a Gobernación los resultados de las primeras encuestas que se mandaron a hacer desde el Altiplano.

“Debo reconocer que el gobernador Duarte ha crecido en influencia y está empujando a varios candidatos.

“Por ejemplo, El Cisne va por Tuxpan, seguro, e igualmente Erick Lagos por Acayucan. Para mantener la equidad de género, están bajando a Ainara por Veracruz y sube Sergio Pazos. Y como por Martínez de la Torre está entrando Edgar Spinoso, Renato Alarcón deja la candidatura de Xalapa en favor de Elízabeth Morales”.

Más me dijo, pero si me permiten, continuamos mañana.

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