Este quelonio, que más que quelonio parece un dinosaurio, que ha de tener, a «ojo de buen cubero» más de 100 años, el que estaba haciendo el documental, que al final resultó ser un vouyerista -mirón- que puso de malas a tremenda tortuga porque llegó a interrumpirla en su labor de enamoramiento de una bella chica a la que quería montar, tanto que el metiche observador resultó materialmente corrido de la escena amorosa por atreverse a entrometrese en pleno ligue, sensacional vídeo que nos deja la moraleja de «que no hay que meterse a donde no lo llaman»: https://www.youtube.com/watch?v=RjtCS0EEoCY