Cuando ingresó a la Escuela Nacional preparatoria, era dirigida por Gabino Barreda que viendo la capacidad del joven estudiante en poco tiempo paso a ser su mejor dicípulo, posteriormente ingresa a la escuela de medicina terminando sus estudios pero su afición por la historia lo lleva a la arqueología mexicana: su verdadera pasión que lo acompañará toda la vida.

Nació en el puerto de Veracruz, el 8 de octubre de 1842, hijo de don Pedro del Paso y Troncoso y doña Teodora Medína. Sus primeros años de vida los dividia entre el apoyo a sus padres en el comercio y sus estudios en 1867 viaja a la ciudad de México en donde ingresa a la Escuela Nacional Preparatoria, posteriormente cursa la carrera de medicina que culminó pero no se graduó dejando 96 páginas escritas, a punto de ser terminada su tésis sobre “La botánica entre los nahuas”. Interesado por los procedimientos curativos con hierbas y la preparación de otras pócimas para aplicar a los enfermos en aquella época, esta investigación lo acerca a la historia despertando un interes que nunca abandonó, sacrificó su carrera para dedicrse por completo a la arqueológica adentrandose en los estudios de los autores españoles del siglo XVI, en el proceso aprendió la lengua náhuatl, desde 1880 inicia sus publicaciones, nueve años después es nombrado Director del Museo Nacional de Arqueología el cual organizo de forma impecable, a el se debe el boletín de la institución en la primera época. Entre sus actividades destacadas se encuentra el discurso en náhuatl ofrecido durante la inauguración del monumento levantado a Cuauhtémoc en el Paseo de la Reforma.

A principios de 1890 inicia una investigación que lo llevaría a realizar una exploración arqueológia en el estado de Veracruz, ante el reconocimiento por sus trabajos fue nombrado Presidente de la Comisión Mexicana en la Exposición Histórica Americana celebrada en 1892 en la ciudad española de Madrid, en conmemoración del cuarto centenario del descubrimiento del llamado “Nuevo Mundo”. El éxito de la exposición se debe en gran medida a su trabajo, se menciona que antes de la partida era tanto su compromiso que no salía del museo en el cual durmió durante toda la temporada previa solo saliendo para alimentarse y procurarse su aseo personal.

Llegando a tierras ibericas su avidez por conocer archivos y biblotecas con fuentes de primera mano lo hicieron relacionarse y fincar su residencia que se prolongó por casi 24 años laborando sin descanso en la investigación fuera de México.

Reunió para su publicación importantes e ineditos documentos que enrriquecieron el acervo de nuestro país, estando en constante comunicación con personalidades del medio cultural e instituciones. Fue miembro de la Academia de Historia y de la Asociación de Escritores y Artistas Españoles, obtuvo destacados reconocimientos en España, Francia, Gran Bretaña e Irlanda.

Sus investigaciones las puso a disposición de para su divulgación, ricas en información y abndantes en cantidad; era tal su interes por el conocimiento encontrado en los anales europeos que dejo inconclusas muchas de las obras en proceso, es importante destacar que el fruto de su trabajo se rescató en 16 volumenes con el título de Epistolario de la Nueva España, esta publicación es independiente de Los papeles de la Nueva españa publicado con anterioridad.
Entre sus más destacadas contribuciones se encuentra el haber dado a conocer la hasta ese moomento inedita obra de Fray Berbardino de Sahagún, la cual se encontraba archivada en Madrid y Florencia dandole por título Historia general de las cosas de la Nueva España.

Los últimos años de su vida los pasó en Florencia, Italia donde murió el 30 de abril de 1916 y sus restos descanzan en el recinto del Instituto Veracruzano de Cultura (IVEC), en el exconvento Betlemita en la ciudad de Veracruz.

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