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El periódico es una tienda en la que se venden al público las palabras del mismo color que las quiere. (Honoré de Balzac)

Buen día apreciado lector:

Precisamente ese es el riesgo que se afronta cuando se lucha por los ideales.

Cuando se trabaja por impulsar acciones de gobierno que verdaderamente sirvan para beneficio colectivo y no para el propio, sobre todo conta los que lo han hecho descaradamente.

Tal vez fue la voluntad de Dios, acaso el destino, ojalá nunca un atentado, pero ese equipo que sufrió un accidente que la madrugada del jueves 10 de diciembre costó la vida de un joven, era, es, el alma de la campaña política de Héctor Yunes Landa en su propósito de alcanzar ese ideal de servir a sus conciudadanos desde el cargo más importante a nivel estatal.

Los grandes maestros del periodismo siempre han dicho que el periodista debe ser imparcial, no prejuicioso; debe ser justo y equilibrado.

Eso no es fácil. Todos los periodistas tienen sus propios puntos de vista y para ofrecer con autoridad una cobertura integral de las noticias deben analizar los temas desde otra perspectiva.

Es decir, solamente se puede ofrecer una versión verdadera de lo que está sucediendo en la realidad, si se reflejan con precisión y justicia las diferentes opiniones sobre un mismo tema.

Este reportero confiesa que allá por el año de 1998, urgido de un mejor nivel de ingresos debió dejar la tarea de recopilar y reproducir con objetividad la información del momento, emprendida a temprana edad, en mi querida Acayucan.

Dejé la reporteada que hacía con toda objetividad como lo puede probar cualquier hemeroteca, para aventurarme en el servicio público estatal gracias a una invitación de un servidor público honesto y ejemplar como Edmundo Martínez Zaleta, seguí con Alejandro Montano, luego con Leonor de la Miyar, Silvia Dominguez, el general Juan Manuel Orozco, Héctor Yunes Landa y Alberto Sosa Hernández.

Esa experiencia me permitió identificarme con todos ellos que me dispensaron su confianza y su apoyo para cambiar mi perfil de trabajo, realizar una labor específica de difusión de actividades de sus respectivas responsabilidades y mantener en algunos medios de comunicación, un espacio de comentarios sobre la vida pública, como a la fecha lo hago y agradezco al magistrado Sosa Hernández su solidaridad al respecto.

Todo lo anterior me permite explicar al lector la identificación personal que me une a los aspirantes a gobernar Veracruz, como es el caso de Héctor Yunes Landa y de José Yunes Zorrilla del que un día también les contaré.

Como es de muchos conocido, quiero decirles que he visto de cerca cada proceso de la historia política de nuestra tierra desde Fernando López Arias a la fecha y he podido relatarla textualmente a partir de don Agustín Acosta Lagunes.

Así fue como conocí el quehacer de Héctor Yunes Landa allá por los años ochenta, incluso antes no dejé de asombrarme por sus calificaciones de siempre diez, en la Facultad de Derecho de la UV y su dirigencia en aquel “Frente Independiente Reivindicador Estudiantil Veracruzano” (FIREV), como bien lo sabe y lo atestiguó nuestro amigo y colega Inocencio Valdés.

Lo empecé a tratar en los ochenta cuando colaboró con Nacho Morales Lechuga y desde entonces era como es. Honesto, franco, entrón, leal.

Siempre en su permanente lucha por servir, por querer servir, por tratar de servir al prójimo. Y con honestidad. Eso es lo que me ha unido a él. Vive, como lo hizo don Agustín Acosta, en una casa modesta, no es ostentoso de nada y no se ha robado los dineros del estado.

Hace seis años sintió que tenía la oportunidad de alcanzar la candidatura de su partido el PRI; lo consultó con el entonces gobernador, este lo autorizó y se lanzó a la campaña por todo el estado. El gobernante sabía que no lo dejaría llegar.

Tuve el honor de ser invitado de primer nivel en ese proyecto.

Viajamos hacia todos los rincones de Veracruz, caminamos, recorrimos carreteras de día y de noche, en cada pueblo la gente lo recibió en sus propias casas, le daban, nos daban, la cena a las doce o una o dos de la mañana.

Había personas que nos esperaban en las afueras de la población pero en ocasiones había que quedarse a dormir en la camioneta y en las gasolineras.

Otras íbamos de avanzada: manejaba el capi Víctor Manuel Rojas o Marco Hernández o Paco Guisa y hasta este reportero, muy poco. Pero era curioso oír las “cursilerías” que decíamos para reportarnos con las esposas desde la carretera y en camino en cochecillos casi a punto de tronar.

Eso imagino, les ocurrió la madrugada de este jueves a Giovanni, Marco y otros amigos del actual equipo de campaña de Héctor, quienes fieles al proyecto le entraban y los sobrevivientes le seguirán entrando con ganas en cuanto se recuperen, a ese enorme riesgo de circular por carreteras pésimas como la “autopista de la muerte”, de La Tinaja a Coatzacoalcos, mal hecha en su tiempo y en un largo pantano, como atestiguó y trabajó mi amigo Francisco Romero, por Carlos Salinas de Gortari, con el sano propósito de unir al DF con el sureste de la República.

Nuestro más sentido pésame a los familiares de Giovanni; nuestra solidaridad con Marco y los otros compañeros de campaña de HY. El propósito es rescatar a Veracruz. Ojalá los lectores así lo vean y en su debido tiempo lo respalden.

Ánimo Héctor, todavía faltan muchos riesgos pero por Veracruz y los veracruzanos hay que afrontarlos.

Tengan ustedes un gran fin de semana.

gustavocadenamathey@nullhotmail.com