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EFE

Los reyes de los belgas, Felipe y Matilde, visitaron los escenarios de los atentados de ayer en Bruselas, el aeropuerto y la estación de metro de Maelbeek, así como varios hospitales en los que están ingresados los heridos.

Felipe y Matilde, que habían estado en la sede de la Comisión Europea (CE) durante el minuto de silencio en recuerdo de las víctimas a mediodía, se trasladaron por la tarde al aeropuerto internacional de Zaventem, cuya actividad está suspendida.

En el aeropuerto, adonde acudieron acompañados por el primer ministro, Charles Michel, colocaron una corona de flores cerca del lugar de las explosiones y saludaron a parte del personal, en particular a los policías.

Michel Jonniaux, portavoz de la policía federal, explicó en declaraciones al canal de televisión «RTL» que entre los muertos del aeropuerto había cinco agentes.

Los monarcas visitaron también durante el día varios hospitales en los que están los heridos -270, según la Fiscalía federal-, y terminaron en el Reine Astrid, antes de volver al centro de la capital belga, al metro Maalbeek.

El primer ministro francés, Manuel Valls, que estuvo de visita en Bruselas -desplazamiento que tenía previsto desde antes de los atentados-, también acudió a un hospital militar donde hay algunos heridos de los atentados.

Valls agradeció el trato recibido por los franceses y precisó que entre los heridos hay una decena de ciudadanos galos, cuatro de ellos graves.

El primer ministro francés participó en el minuto de silencio en la sede de la Comisión Europea poco después de haberse acercado, a sólo unos cientos de metros, a la estación de metro de Maalbeek, escenario del segundo atentado.

Desde París también llegó su alcaldesa, Anne Hidalgo, que junto al primer edil de Bruselas, Yvan Mayeur, estuvieron por la tarde en la plaza de la Bolsa de la capital belga, convertida en centro neurálgico del homenaje popular a las víctimas de los ataques.

Hidalgo, en una clara alusión a los atentados sufridos por su ciudad el pasado año, declaró que «París y Bruselas son ciudades muy similares, muy dinámicas, agradables y calurosas» y que con los ataques habían sufrido «el mismo dolor».

Al menos 31 personas murieron y unas 270 resultaron heridas en los atentados de ayer en el aeropuerto de Zaventem, en Bruselas, y la estación de metro de Maalbeek, en el centro de la capital belga.