Vieja práctica del sistema político mexicano, tan antigua como el mismo Estado Mexicano.

El siglo pasado fue el reparto de tierras, de derechos agrarios y de créditos a través de BANRURAL y otros organismos, lotes para vivienda, despensas y becas, Progresa, Oportunidades, obras públicas, caminos, etc. En el presente siglo el instrumento de manipulación por excelencia son los programas sociales y ninguna medida ha impedido que así sea.

Siempre ha existido el clientelismo electoral, incluso pluralizado. Ningún partido en el poder ha escapado a esas prácticas.Las organizaciones del deporte y de las iglesias tampoco están libres de pecado.

Tal parece que el mundo de los necesitados, no es el mejor para el ejercicio de los derechos políticos en libertad.

A conclusiones semejantes llegó un destacado investigador, analista político, intelectual, escritor que en 2010 recibió el premio Universidad Nacional para Jóvenes Académicos de la UNAM y en dos ocasiones ha recibido el Premio Nacional de Periodismo del Club de Periodistas de México, me refiero al Lorenzo Córdova Vianello, Licenciado en Derecho por la UNAM y doctor de investigación en Teoría Política por la Universidad de Turín, Italia. Investigador Titular B del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM (con licencia), es reconocido con el PRIDE D, y es miembro del Sistema Nacional de Investigadores, nivel III.

Supuestamente los partidos son partes diferentes entre sí, pero algo tienen en común, lo expresó al periódico La Jornada; México, DF. El consejero presidente del Instituto Nacional Electoral (INE), Lorenzo Córdova, dijo que mientras en México haya 55.5 millones de pobres (de una población total de 121 millones) persistirá la compra y venta de votos.“Pues sí, mientras tengamos 55.5 millones de pobres, como lo acaba de señalar la Conapo, va a ser muy complicado erradicar las prácticas de clientelismo electoral y de compra y coacción del voto. Y lo digo con toda franqueza: eso no lo vamos a resolver por la vía electoral”,

O sea los miles de millones que cuestan los partidos políticos y todo el sistema electoral no han sido suficientes para que sean organizaciones que demuestren que son capaces de convencer al electorado solo en base a sus candidatos y propuestas.

Es muy lamentable que los actores políticos organizados con la enuncia de las autoridades electorales nos traten como retrasados mentales mediante la exagerada repetición de spots de radio y televisión. Estos también son recursos públicos tirados a la basura.

Entonces ¿porqué insistir en seguirlos financiando? ¿No sería mejor que esos recursos se destinarán a inversiones generadoras de empleo y a mejorar las condiciones de vida de tantos millones de pobres?

¡Estas loco! me dijo un amigo, los pobres como clientes electorales son como los enfermos a las medicinas, si se alivian se acaba el negocio.

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