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EFE

Río de Janeiro inaugurará el próximo noviembre el mayor acuario de Suramérica que ofrecerá a los visitantes la oportunidad de pasear bajo el mar a través de un túnel transparente y, a los más atrevidos, les permitirá nadar entre los tiburones.

El AquaRio, construido con fondos privados, cuenta con 28 tanques que suman 4.5 millones de litros de agua y, en un primer momento, mostrará 2,000 animales de 200 especies, aunque según sus responsables, se podrá triplicar el número de peces en el futuro.

La mayor atracción del recinto es un enorme tanque de 3.5 millones de litros de agua, poblado por tiburones y mantas raya, y que está atravesado por un túnel de pared acrílica de 20 metros de extensión.

El responsable del centro, el biólogo marino Marcelo Szpilman, aseguró a Efe que en ningún otro acuario existe un túnel de estas características, que en algunos puntos está a cinco metros de la superficie, algo que brinda “una sensación de inmersión extraordinaria”.

Quienes no tengan miedo a los tiburones podrán embozarse una ropa de submarinista y nadar entre los escualos, aunque esto no será posible en un primer momento, hasta que el tanque no alcance un punto de equilibrio desde el punto de vista biológico.

Una de las funciones del acuario será precisamente “desmitificar” la figura del tiburón, para quitarle la imagen de fiera asesina y extender la comprensión de que es un pez con una “importancia primordial” para mantener el equilibrio marino, según Szpilman.

En total, habrá cerca de 40 escualos, entre ellos un par de tiburones de arrecife de punta blanca y un ejemplar del tiburón nodriza, que puede superar los cuatro metros de longitud.

Los niños incluso podrán pasar la noche “en el fondo del mar”, instalados con sacos de dormir en el túnel sumergido bajo la bóveda de agua del tanque principal.

La mayoría de las especies que se encuentran en el acuario son animales considerados como recursos pesqueros, por lo que son consumidas por los humanos, y en los últimos años han visto mermadas sus poblaciones de forma considerable, según el biólogo.

Algunos especímenes, de cuatro o cinco especies, se encuentran en peligro de extinción.

El único mamífero en todo el acuario es un imponente esqueleto de ballena, de quince metros de longitud, que está colgado en el vestíbulo y recibirá a los visitantes cuando vayan a comprar las entradas.

La organización espera recibir entre un millón y medio y dos millones de visitantes por año, algo necesario para equilibrar las cuentas del acuario, que tiene unos elevados gastos de mantenimiento que rondan los 10 millones de dólares anuales, debido en parte a la cara factura de electricidad.

El acuario, que costó unos 40 millones de dólares, se ha instalado en un antiguo almacén de granos en la zona portuaria de Río, que ha sido sometida a una completa remodelación con motivo de los Juegos Olímpicos.

El centro se enfocará en su labor educativa y divulgativa y en la investigación, para lo que ya ha firmado un convenio de colaboración con el departamento de biología marina de la Universidad Federal de Río de Janeiro.

Los planes de futuro contemplan la apertura de nuevos tanques de agua dulce para dedicar un espacio a las especies de la Amazonía y del Pantanal, ecosistema de la zona de frontera de Brasil con Bolivia y Paraguay.