La Mujer mexicana ha dado grandes muestras dentro del arte mexicano a su inquietante búsqueda por figurar, ser reconocida y visibilizada, para la sociedad del siglo XIX y XX la aparición de mujeres que transgredieron a los grandes artistas masculinos que relegaban la larga lista de artistas plásticas y escritoras se vieron evidenciados, durante los años 1950 al 1959 dos de estos pintores organizarían el taller de integración plástica en el INBA, donde varias de estas mujeres buscaron un espacio, sin embargo José Chávez Morado y Raúl Cacho permitirían el ingreso solo de Celia Calderón, negando a todas las demás la oportunidad de estudiar y exponer en dicho espacio, lo anterior seria comentado por Olga Costa y algunas compañeras de esta generación. Es precisamente en este momento del Apogeo del Muralismo cuando las mujeres artistas salen a la búsqueda de ser tomadas en cuenta, el contenido Sociopolítico del Muralismo se convierte en una bandera que las mujeres deciden también sostener, Esther Luz Guzmán, María Elena Delgado, Elena Huerta y María Teresa Méndez, realizarían en estos años, pinturas y frescos en espacios religiosos, así como en algunas universidades, algunas más intrépidas realizan murales fotográficos dentro de fábricas y espacios obreros, sobresale de este grupo la presencia de Elvira Gascón quien en ese momento contaba con aproximadamente 45 años y decide con elementos y materiales de concreto decorar el interior de una iglesia.
Mientras las grandes figuras del muralismo mexicano masculino triunfan en el extranjero, Soriano y Tamayo consiguen apoyar de manera directa a jóvenes pintores en la búsqueda de nuevas temáticas, de entre ese grupo sobre sale la figura de Lilia Carrillo quien era estudiante de arte en la Esmeralda, lo cual le serviría para realizar un viaje a Paris donde acoge el abstraccionismo lirico e informal, a su regreso a México se encuentra con el movimiento surrealista de artistas como Remedios Varo, Leonora Carrington con quienes logra establecer contacto y apoyarse en lo que serían las exposiciones más interesantes de estos años. Tras la muerte de María Izquierdo, Orozco, Rivera y Frida Kahlo, se forma la generación de la Ruptura donde se replantea el arte abstracto en el cual Juan García Ponce tendría gran participación junto a otros pintores; Manuel Felguerez tendría una aportación importante en el cine Diana con su decoración mural en hierro soldado, Mariana Yampolsky pintaría en ese momento dentro de un hospital con la técnica de piroxilina, serían las apariciones de una nueva postura artística mexicana el neo humanismo, aparece en la cárcel de Santa Martha Acatitla el pintor Arnol Belkin quien realiza el mural TODOS SOMOS CULPABLES, que sería considerada una propuesta existencialista de la pintura de esa época, serían las primeras apariciones del arte moderno mexicano.
Durante los años 60’s una gran aportación de las mujeres se da en el nuevo Museo Nacional de Antropología, con la elaboración de más de 85 murales, con la participación de Regina Raull, Fanny Rabel, Rina Lazo, Teresa Ordiales Fierro, Nadine Prado y algunas otras, dando paso a un gran movimiento femenino dentro del arte Mexicano, las jóvenes artistas como Leticia Tarrago realizan trabajos en el INPI, el Instituto Nacional de Bellas Artes tendría una gran influencia en la difusión de la mayoría de las artistas, sin embargo cuestionaría el INBA gran parte del arte abstracto que se producía en ese momento lo cual no ayudo a muchas de las artistas plásticas; con el movimiento estudiantil del 68 un grupo de artistas, mujeres y hombres crean el Salón Independiente, en él se desarrollan de manos de Lilia Carrillo mantas monumentales retomando las propuestas ideológicas de José Revueltas, en ese momento la figura de la Carrillo era sumamente respeta por la juventud de esa época, junto con ella Felguerez, Vlady, Nissen, Von Gunten y García Ponce realizan dentro del Pabellón Mexicano un mural representativo de este movimiento; Para los años 70’s y 80’s, el arte mexicano se ve representado por diversos grupos donde las mujeres encuentran espacios para su producción, entre los más reconocidos encontramos: El taller de investigación Plástica en Tepic, Tepito arte acá en el DF, comenzarían a fusionar el arte mexicano con raíces indígenas como sería el caso de artesanos huicholes colaborando con Isabel Estela y José Luis donde la simbología indígena y la técnica crearían un gran valor artístico.
Comienza así un trabajo exhaustivo con grupos de campesinos y artesanos dando origen a la teoría del arte objeto, colectivos desarrollados alrededor de la cultura de la pobreza, donde sobre salen artistas como Rosa Mancilla, Toña Guerrero y Teresa Guzmán, el arte de vanguardia comienza a dar frutos en los nombres de Magali Lara y Sebastián, quienes actualizan la imagen popular con tendencias del arte moderno, son los movimientos del arte de finales de los 80’s y principios de los noventas, de entre estos movimientos sobresale un grupo creado por Maris Bustamante y Mónica Meyer, consideradas las creadoras del único grupo de arte feminista en México, al cual llamaron Polvo de Gallina Negra, quienes sostenían una posición política feminista contra los círculos elitistas, ambas se asumían en la búsqueda de propuestas reales del arte contemporáneo, cuestionaban la imagen existente de la mujer en los medios de comunicación; el arte plástico se unifica con el teatro y la televisión, con Maris Bustamante, Jesusa Rodríguez y Astrid Haddad, las obras de Teresa Moran y Patricia Quijano encuentran espacio, el Chopo se convierte en un centro que alberga gran parte de las exposiciones de artistas plásticas, los teatros y programas televisivos también.
La historia del Arte en México es sumamente extensa y la producción del arte femenino también, la creación de tantas mujeres apenas comienza a ser nombrada y tomada en cuenta, poco se tiene valuado el trabajo de estas y otras tantas mujeres, partiendo de este recuento que brevemente realizamos diríamos que en México las políticas culturales han privilegiado durante mucho tiempo a personas que ya sea por su género, por ser extranjeros y/o por tener ideas y conceptos de vanguardia, pudieron insertarse de manera más sencilla entre la aristocracia y elite lo cual convirtió al arte en un quehacer sexista, elitista y discriminativo, pero no solo eso también observamos que el arte mexicano en el ámbito político, artístico entre las galerías, centros culturales etc., también ha ejercido cierta discriminación y omisión hacia las mujeres; con el paso del tiempo encontramos un México revaluando en cuanto al arte al igual que en otros temas el papel de la mujer, muchas de las cuales han tenido que trasgredir la vida social, política, económica y religiosa para encontrar el espacio que por derecho tiene, grandes mujeres han dado a través del arte pasos agigantados en el avance de nuestro País, Veracruz ha sido cuna de muchas de ellas, de eso en una próxima columna platicaremos.
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