Condeno el asesinato de la Mtra. María Guadalupe Mora Palacios, la barbarie en el centro histórico de Xalapa.

Las pasadas elecciones presidenciales de los Estados Unidos de Norteamérica, fueron históricas por la participación de los candidatos. Por el partido republicano, con la sorpresa de la designación del magnate empresarial de Donald Trump, sin ninguna participación en lo político y por el partido demócrata, designó a Hilary Clinton, una de las importantes jurisconsulto de su país, durante ocho años fungió como primera dama durante la presidencia de su esposo Bill Clinton. Senadora, Secretaría de Estado en la primera administración del presidente Barack Hussein Obama.
Cabe recordar que el partido republicano en 1968, postuló como su candidato a Richard Nixon “el mentiros” y tuvo que renunciar al cargo de presidente por el escándalo del espionaje a la sede del partido demócrata. En 1980, impulsó la candidatura del actor Ronald Reagan, ex gobernador de California; promotor del neoliberalismo y la guerra de las galaxias con la Ex Unión de Repúblicas Socialista Soviética. Es el mismo partido que promovió las candidaturas de George Bush, padre e hijo. Y contra viento y marea nominó como candidato presidencial al empresario Donald Trump. Luego de librar batallas internas en el Partido Republicano, salió postulado como su candidato para el periodo 2017-2021.
El pueblo norteamericano ejerció su derecho a votar el pasado ocho de noviembre, luego de la más polémica de las campañas electorales que haya vivido dicha nación. Con una decisión de otorgarle la confianza a Donald Trump, el empresario de origen alemán, sin ninguna experiencia en el sector publico de su nación. Pero importante millonario del sector inmobiliario y de los medios de comunicación.
Para muchos el loco Donald Trump, supo canalizar los odios de la sociedad norteamericana, supo pelearse hasta con los miembros más importantes del Partido Repúblicano, y todo el mundo, sin importar raza, nación. Como buen vendedor se supo vender sin importar nada, más que llegar a la Casa Blanca. En la sociedad tan compleja como lo es la Norteamericana, hubo un discurso estridente para cada uno de los sectores de dicha población.
Desde las primeras horas del 9 de noviembre, millones de memes han circulando, seguramente así también millones de artículos en todo el mundo tratando de explicar la insólita victoria del candidato republicano; millones de líneas escritas en todos los idiomas del mundo. Desde una visión muy pobre se pensó que la candidata del Partido Demócrata, por tener el apoyo de la pareja presidencial, el electorado votaría por ella. Al mundo se le olvidó que los ingleses y colombianos votaron en contra de lo establecido, porque no también los norteamericanos tuvieron el mismo derecho de votar por algo nuevo como diferente, aunque sólo fuera en la campaña electoral.
Entre una de las primera fallas del Partido Demócrata fue no haber logrado que las minorías se inscribieran en el padrón electoral que les permite votar, eso fue un grave error. Si bien es cierto, que la guerra de las encuestas que le daban la victoria a Hilary Clinton, hoy hay miles de especulaciones que fue lo que pasó, con el electorado. La compleja sociedad norteamericana, actuó con una doble moral, seguramente millones públicamente apoyaban a la primera mujer candidata presidencial, pero en el secreto de la urna, votaron por el cambio que vendió el candidato republicano. Ya es demasiado tarde para las protestas en las ciudades de Norteamérica, gritando “No es mi presidente”
Muchos mexicanos, y el propio Gobierno de la República tuvieron una intervención directa en dicho proceso electoral, violando los principios rectores de la política exterior mexicana, en la no intervención de los asuntos. El propio Enrique Peña Nieto, no actuó como presidente de México, el pasado 31 de agosto del año en curso, más bien como un empleado de la firma Trump, hoy muchos elogian la visión de estadista de Peña Nieto, que hasta el día de hoy no ha logrado exaltar el nacionalismo mexicano. Fue muy lamentable ver la fotografías de de Senadores de la República, luciendo camisetas apoyando a la candidata demócrata.
Esperemos que para el proceso electoral presidencial del 2018, no vaya haber injerencia norteamericano de ninguna índole de la Casa Blanca, la CIA o de los partidos políticos de nuestra vecina nación. El Gobierno Federal no tiene la dignidad para exigir a los norteamericanos para no intervenir en nuestro proceso electoral para la renovación del ejecutivo federal de México; así también Donald Trump; logró meter en su agenda al gobierno de México, y continuara insistiendo en la construcción de un muro entre ambas fronteras de México y los Estados Unidos. Me alarmó el número de mexicanos interesados en el proceso electoral norteamericano, que con pasión odiando al candidato del partido republicano. Sin reflexionar que estaba en su derecho de vender fantasías al electorado gringo, sin importar nada, no más que el apetito de ser el Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica.
Donald Trump, logró recuperar el nacionalismo de los estadounidenses, por más que nos expliquen el perfil del votante a favor del empresario. Así el 20 de enero del 2017, los Estados Unidos, iniciarán una nueva era para gobernar a la nación más poderosa del mundo. Sus amenazas de campaña contra los indocumentados y el levantamiento del muro han sido suavizados en estos últimos días. De la presidencia de Enrique Peña Nieto, no se puede esperar nada, sino que sea un simple empleado de míster Trump.
Para el proceso electoral federal del 2018, veremos nuevamente toda la guerra sucia de los participantes para lograr llegar a los Pinos, con la esperanza que la figura de un candidato independiente logre llamar la atención del electorado. Pues el Gobierno Federal con su cruzada anti corrupción, logrando democratizar la corrupción, que ya no es exclusividad del PRI, sino de todos los partidos políticos registrados en el país, y en todos ellos la práctica más recurrente, no es hacer cumplir los mandatos constitucionales, sino haber quién sale el más corruptos de todos.