Solo le bastó una semana al Neonazi Donald Trump para enviar el mensaje de que va en serio con sus descabelladas propuestas de campaña,y lo ha hecho desde una franca posición de dictador, generando órdenes ejecutivas a través de decretos, sin pasar por su Congreso. Primero ordenó la salida del Acuerdo Transpacífico, luego salir del TLC de América del Norte, después ordenó el inicio de la construcción del Muro en su frontera con México y finalmente propinó la más artera, anti diplomática, impolítica e incivilizada ofensa a México al decir que si Peña no acepta pagar el Muro que mejor no vaya a Washington.
Veamos, la tradición diplomática de México, construida desde una posición soberana y de dignidad nacional cimentada en los más altos valores internacionales de respeto a la soberanía, de no intervención y de convivencia pacífica y respetuosa con todas las naciones del mundo, el legado de Ávila Camacho y de Alfonso García Robles, nos obliga como nación a no permitir ofensas de esa naturaleza, eso de: como no te sometes a mis caprichos, “Ahora te desinvito”, solo equiparable con el “comes y te vas” de otro loco, de muy tristes recuerdos para la diplomacia mexicana, es a todas luces inaceptable. Una ofensa al Presidente, que no pocos apátridas estarán celebrando, solidarizándose con “Masiosare” como hicieron los conservadores que trajeron a Maximiliano en la época Juarista.
Es de analizar si realmente somos tan dependientes de los gringos que tengamos que aguantar y someternos a estos caprichos o si como nación soberana podemos voltear la mirada a otras latitudes del mundo, dónde colocar nuestros productos, pues al fin y al cabo, el mundo es muy grande y hay más comercio internacional fuera de América, por ejemplo el mercado chino, con más de mil millones de potenciales consumidores, hoy que ese país se está abriendo al mundo, mientras USA se cierra, o Rusia, Europa, La India, Japón y Corea del norte, que juntos representan otros dos mil millones de consumidores más, incluso América Latina es un mercado con el que podríamos crecer juntos, pues tenemos problemas y anhelos similares
No se trata por supuesto de sobre reaccionar, comprometiendo la soberanía de la nación en un arranque de dignidad, pero creo que es el mejor momento de abrirnos al mundo para hacernos más fuertes. Si nuestra fuerza laboral no es apreciada en USA, no debemos descartar Canadá, done están abriendo la posibilidad de recibir mucha mano de obra mexicana.
La última palabra la tiene el Presidente Peña Nieto, es deseable que la decisión que tome, sea la mejor para México y que lo haga desde una posición de dignidad y orgullo nacional, respaldado por la gente de bien de nuestro país, respaldado por políticos, empresarios, trabajadores, líderes religiosos, Partidos Políticos, Organizaciones de la Sociedad Civil y de un pueblo unido en torno a sus instituciones, de una sociedad que haciendo a un lado nuestras diferencias históricas, se una para combatir al enemigo que pretende hacernos daño.