CENTENARIO DE JUAN RULFO. (I)

En el presente año se está conmemorando el centenario del natalicio de uno de los escritores más influyentes del siglo XX, me refiero a Juan Rulfo (1917-1986), quien con sólo dos obras se eternizó y cambió la forma de narrar, la primera gran publicación fue en el año de 1953 titulada: “El Llano en llamas” y la segunda en 1955 “Pedro Páramo”, ambas obras son universalmente conocidas y para iniciar los festejos del centenario del reconocido escritor se presenta la primera parte de “El Llano en Llamas.”
El “El Llano en llamas” es una colección de cuentos la cual inicialmente estaba integrada por 15 cuentos y en la segunda edición de 1970 quedó finalmente conformada con 17 cuentos, los cuales son: “Macario, Nos han dado la tierra, La Cuesta de las Comadres, Es que somos muy pobres, el hombre, En la madrugada, Talpa, El Llano en llamas, ¡Diles que no me maten!, Luvina, La noche que lo dejaron solo, Acuérdate, No oyes ladrar a los perros, Anacleto Morones, El día del derrumbe, La herencia de Matilde Arcángel y Paso del Norte”.
Todos los cuentos son magistrales, preparan la llegada del realismo mágico que más adelante desarrollarían el propio Juan Rulfo con: “Pedro Páramo”, Elena Garro con: “Los recuerdos del porvenir” y Gabriel García Márquez, con: “Cien Años de Soledad”. La temática de los cuentos son variados, en ellos encuentras siempre un paisaje seco, árido, gente solitaria, pueblos arruinados y arrumbados, sin servicios, sin educación y sin progreso, pueblos sin esperanzas porque la revolución había fracasado, con algunos cuentos Rulfo estaba desnudando lo que había sido la revolución mexicana y anunciando su muerte.
Por eso con el cuento que da el nombre a la obra El Llano en llamas, Rulfo está describiendo la realidad de la revolución, pues el grupo de revolucionarios integrado por la Perra, sus hijos los joseses, los hermanos Benavides, todos representados por su líder Pedro Zamora, cuando no se enfrentaban con los federales a balazos, se dedicaban a saquear los pueblos, el ciudadano que no hacia la revolución, que intentaba sobrevivir dignamente a través del trabajo, temía tanto del Gobierno como de los revolucionarios, ambos eran unos ladrones, asesinos, ansiosos del poder por el poder, literalmente manifiesta el líder revolucionario Pedro Zamora cuando habían quemado el Llano y robado el ganado: “esta revolución la vamos a hacer con el dinero de los ricos. Ellos pagarán las armas y los gastos que cueste esta revolución que estamos haciendo. Y aunque no tenemos ahorita ninguna bandera por qué pelear, debemos apurarnos a amontonar dinero, para que cuando vengan las tropas del gobierno vean que somos poderosos”.
Es importante aclarar que algunos especialistas ubican el cuento de “El Llano en llamas” en un contexto posterior a la revolución, sin embargo, la realidad es que la crítica de Rulfo era sobre la revolución y para ir ratificando el fracaso de los principios revolucionarios si es que los hubo de fondo, Rulfo nos regala otro cuento genial titulado: “Nos han dado la tierra”, en este pequeño pero profundo cuento, Melitón y sus acompañantes Faustino, Esteban, y quien narra la historia, caminan y caminan, siguen caminando y no ven el fin, hasta que llegan a un Llano seco, árido, sin un solo árbol que les de sombra, bueno ni polvo hay, porque la tierra esta cuarteada, cuando llegan finalmente a un poblado se entrevistan con el representante del Gobierno y naturalmente estos le manifiestan que esas tierras no servirán para sembrar nada, la respuesta del Gobierno fue sencilla, les dijo que eran unos malagradecidos, que primero luchaban para que se repartieran las tierras, y el gobierno haciendo realidad el sueño de la revolución les estaba cumpliendo y en lugar de ponerse a trabajar, se dedican a juzgar y criticar al propio Gobierno, ellos manifestaron que no criticaban al Gobierno sino a estas secas y áridas tierras, pero finalmente les habían dado las tierras.
Bajo el escenario que nos estaba pintando magistralmente Juan Rulfo, podemos con estos pequeños dos cuentos presagiar el futuro del pueblo de México, porque si luchamos e hicimos la revolución para lograr una mayor justicia social, para modernizar y llevar a México hacia el progreso, la realidad es que el siguiente cuento, el solo título es una consecuencia de los dos cuentos anteriores, pues si la revolución se había desviado, fracaso, y sus principales propósitos que eran la democracia y el reparto agrario nacieron muertos, no podíamos tener tantas esperanzas y fe en las consecuencias de la revolución, por eso otro cuento genial que Usted podrá leer en “El Llano en llamas” de Juan Rulfo, lleva por nombre: “Es que somos muy pobres” y con este sensacional cuento continuaremos la próxima semana, por ahora concluyo la presente columna con el corrido popular que da inicio al cuento de “El Llano en llamas”, “ya mataron a la perra, pero quedan los perritos…”

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