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EFE

La lucha contra el terrorismo yihadista unió hoy a los líderes del G20, comprometidos a cooperar para cortar sus vías financiación y compartir información para mejorar la seguridad, mientras siguen las negociaciones en la cumbre en puntos conflictivos como el cambio climático o el libre comercio.

La anfitriona de la reunión, la canciller alemana, Angela Merkel, expresó su satisfacción por el primer acuerdo logrado en la cita, que se celebra en Hamburgo (norte de Alemania), ante un fenómeno que “no conoce fronteras” y que ha provocado sangrientas matanzas en muchos de los miembros del grupo, desde los países europeos a Estados Unidos e Indonesia.

En materia de comercio internacional, reconoció que los negociadores “tienen un “gran trabajo por delante” porque las conversaciones son “muy difíciles” y que, en cuanto a la lucha contra el cambio climático, hay que estudiar aún cómo se formulan los diferentes criterios tras la salida de EE.UU. del Acuerdo de París.

La canciller indicó que aún no se ha terminado de negociar el documento final de la cumbre, que los representantes de los gobiernos siguen conversando y garantizó que ella se involucrará “políticamente” para que haya un “buen comunicado”.

En materia de lucha antiterrorista, Merkel apuntó que el intercambio de información ha de “intensificarse”, que la coordinación para detectar la financiación de este fenómeno debe “mejorarse” y que tiene que eliminarse cuanto antes todo el contenido en internet que promueve la radicalización y el terrorismo, a lo que se comprometieron los líderes.

“Estos actos atroces han reforzado nuestra resolución a cooperar para mejorar nuestra seguridad y proteger a nuestros ciudadanos”, asegura el documento pactado, que añade que “el terrorismo es un fenómeno global que debe ser combatido y los refugios de los terroristas eliminados en todo el mundo”.

En el texto, este foro de economías industrializadas y emergentes se compromete a apoyar los esfuerzos de Naciones Unidas contra el terrorismo, destaca el problema de los yihadistas que vuelven a sus países tras luchar en Siria e Irak y apuesta por analizar “los riesgos y potenciales puntos vulnerables de la aviación”.

En el punto 9, introducido a propuesta de España, país invitado en el G20, se subraya la “importancia de proporcionar un apoyo a las víctimas de actos terroristas”.

Los socios del G20 también decidieron tomar medidas para cortar de raíz el acceso a financiación tanto de los grandes grupos terroristas como de las pequeñas células radicalizadas.

En este contexto, apuntaron las conexiones entre el terrorismo y el crimen organizado internacional y destacaron la necesidad de contar con estrategias para combatir la radicalización, así como programas de reinserción “con respeto a los presos”.

“Es crucial promover la tolerancia política y religiosa, el desarrollo económico y la cohesión social”, se afirma en el documento.

Para luchar contra la radicalización y evitar el uso de las redes sociales para difundir propaganda terrorista, reclutar personas o financiar ataques, los socios del G20 trabajarán con los principales grupos tecnológicos privados y creadores de aplicaciones para que se detecten y eliminen contenidos de carácter terrorista.

Mientras tanto, los principales temas que había lanzado la presidencia alemana no consiguen avanzar, principalmente por el viraje que ha dado Washington con la llegada a la Casa Blanca de Donald Trump, en materias como el cambio climático y el comercio internacional.

Los socios europeos se manifestaron días antes de la cita de Hamburgo claramente a favor de la lucha contra el cambio climático y el libre comercio, pero, por el momento, no han concitado el consenso a su alrededor.

En la reunión que mantuvieron los presidentes de EE.UU. y Rusia, Donald Trump y Vladímir Putin, respectivamente, no se mencionó ninguno de estos puntos, mientras se abordaban las crisis en Siria y Ucrania.

La situación en Venezuela se coló también en el G20, ya que el presidente argentino, Mauricio Macri, impulsó una condena al ataque contra la Asamblea Nacional y alertó de la situación de los derechos humanos en ese país, con el respaldo de México, Brasil y España, entre otros.