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Notimex

Sudáfrica pidió hoy al Ejército de Zimbabwe a garantizar que la paz y la seguridad de la nación, ante el impasse político surgido luego de que el Ejército tomó el martes control del país y confinó al mandatario Robert Mugabe en su residencia.

En un comunicado, el presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma, expresó su preocupación por la situación política que se vive en Zimbabwe e instó a una solución amistosa a la crisis, según reporte del sitio All Africa.

El mandatario sudafricano, quien envió la víspera una delegación a Harare para examinar la situación, instó a las Fuerzas de Defensa de Zimbabwe (ZDF, por sus siglas en inglés) a mantener la estabilidad.

En su calidad de presidente en turno de la Comunidad del África Meridional para el Desarrollo (SADC), Zuma convocó a una reunión urgente esta tarde en Gaborone, Botswana, para analizar la situación política y de seguridad en Zimbabwe.

Se espera que la reunión cuente con la presencia de ministros de Asuntos Exteriores de los estados miembros de la SADC: Angola, Tanzania y Zambia, así como de la presidenta del Consejo de la SADC, Maite Nkoana-Mashabane y representanted de Zimbabwe.

El portavoz de la Presidencia sudafricana, Bongani Ngqulunga, confirmó que la delegación de Zuma, encabezada por el ministro de Defensa, Nosiviwe Mapisa-Nqakula, y el ministro de Seguridad del Estado, Bongani Bongo, se reunió este jueves con Murabe en Harare e informó los resultados de su encuentro en la reunión de Bostwana.

En su declaración, el presidente Zuma denunció el miércoles cualquier toma inconstitucional de gobierno en Zimbabwe y subrayó que la SADC estaba lista para ayudar a buscar una solución al impasse político que afecta al país.

«La Presidencia de Sudáfrica ha pedido calma y moderación y ha expresado la esperanza de que los acontecimientos en Zimbabwe no conduzcan a cambios inconstitucionales de gobierno, ya que eso sería contrario a las posiciones de la SADC y la Unión Africana (UA)», indicó.

En una declaración, el responsable de Ejército de Zimbabwe negó de manera tajante que haya habido un golpe de Estado contra el gobierno de Mugabe e insistió en que se trató de una medida de seguridad nacional, que llamó una «corrección sin sangre» y cuyo blanco son los «delincuentes» del gobierno.

El Ejército afirmó que tomó el control del país para evitar que los «criminales que rodean al presidente» se hicieran cargo, aunque analistas consideran que la medida podría ser un intento de instalar al ex vicepresidente, Emmerson Mnangagwa, como presidente, luego de que fue despedido la semana pasada.

«Solo estamos apuntando a delincuentes a su alrededor que están cometiendo crímenes que están causando sufrimiento social y económico en el país con el fin de llevarlos ante la justicia», destacó la declaración de las ZDF, que mantiene detenidos a varios ministros del gabinete y funcionarios de la gobernante Unión Nacional Africana de Zimbabwe-Frente Patriótico (ZANU-PF).

La asomada militar se produjo después de que el líder militar, general Constantine Chiwenga, amenazó el lunes pasado con «intervenir» y calmar las tensiones políticas surgidas con el despido de Mnangagwa, quien ha sido el favorito para suceder a Mugabe.

Ante la situación, el líder del principal partido opositor de Zimbabwe, Morgan Tsvangirai, instó este jueves a Mugabe a renunciar de inmediato para evitar “circunstancias extraordinarias”, que dañen al país.

“Es hora de que los líderes y los ciudadanos reflexionen sobre lo que ha estado sucediendo”, indicó Tsvangirai, líder del Movimiento por el Cambio Democrático (MDC, por sus siglas en inglés), tras señalar que la solución a crisis es a través de “elecciones creíbles, libres y justas».

Sin embargo, el presidente Mugabe, de 93 años de edad, afirmó esta mañana que sigue siendo el único presidente legítimo de Zimbabwe y que no cederá el poder, que mantiene desde hace más de 37 años.