De la niña a la mujer. El cuchillo rozó lo suficiente su dedo para que brotara sangre. Ella, con sus 12 años de edad, sólo se preparaba un sandwich que quiso partir a la mitad. Vio “estrellitas” y cayó al suelo. Se abrió justo abajo del labio inferior lo que la dejó fuera por un tiempo de su actividad favorita: la natación.

Hace dos años llegó al hospital. Iba a dar a luz. El internista le decía que “aún le faltaba”, pero ¿qué le podía contar a ella, quien ya había traído al mundo a Isabella y Maribel?; y así fue, llegó Máximo y todo hubiera sido normal, como en los anteriores alumbramientos de no ser porque en esta ocasión no estuvieron presentes el anestesiólogo y el médico. Entonces entendió que su umbral del dolor, por sus hijos, podía ser muy alto.

—Te duele todo… las manos, las piernas, la cabeza… ¡Todo tu cuerpo! —Y mientras me platica ese episodio de vida, no podía evitar pensar en una célula partiéndose en dos… ¿Y qué no es el parto eso? ¿Un desprendimiento de vida para dar vida?

II

Maribel Ramírez Topete, precandidata de Movimiento Ciudadano a Diputada local por Xalapa (Distrito 10) me muestra su ya imperceptible cicatriz bajo el labio, aunque me deja en claro que en cuanto se recuperó, volvió a nadar y hasta la fecha, lo sigue haciendo.

No es vegana, pero ama las ensaladas y los jugos naturales, tan es así que ella va personalmente a la Central de Abasto, con doña Lety.

—¿Como doña Juana?, la esposa de Meade —le pregunto y se ríe. Agrega que le gusta prepararse sus leches de almendra y alpiste. Me explica detalladamente cómo prepararlos así como los hotcakes de avena. Su gusto por esta forma de alimentarse quizás venga porque tuvo la fortuna de crecer en una granja ecológica, entre gallinas, borregos, conejos ¡y hasta un venado!, acompañada por perros samoyedos. Incluso, platica a Isabella y Maribel que cuando pequeña, todas las mañanas iba por un huevo fresco al que muchas veces le gustaba tomar entre sus manos, recién salido, y darle una forma, antes de que se endureciera el cascarón.

III

—¿Qué te dicen tus hijas respecto a esta nueva etapa que acabas de tomar en tu vida, al abrazar la actividad política?

Responde que Isabella y Maribel la ven con admiración y le exclaman “¡queremos ser como tú!”; ¿por qué? Porque parte esencial de su educación estriba en la responsabilidad de sus actos, pero también en ser parte activa de la sociedad. A ellas les dice que “si algo no te gusta, ¡involúcrate y cámbialo!”

Su esposo, Francisco Berlín Vázquez, le brinda todo su apoyo en esta carrera, donde de un modo u otro, su padre y su hermana Marisol (que ya fue diputada), ya se involucraron.

Dos razones fundamentales para tener esa mentalidad de cambio: Maribel es Licenciada en Derecho y quizás, sobre todo, el más relevante, hija de don Mario Ramírez Bretón, académico y político, aunque también, un padre muy exigente con sus cuatro hijos: Maribel, Marisol, Mario y Miguel. Por cierto, Marisol es Arquitecta y su madre, doña Maribel es antropóloga. En la mesa, cuando hay reunión familiar, los temas a tratar son de carácter judicial… no más.

Aunque también hay que citar que su interés por las leyes va de la mano en su interés de apoyar las causas justas y creer fehacientemente de que uno tiene el poder de cambiar sus escenarios y pone su ejemplo, de cuando era estudiante de secundaria, de sietes y de nueves, pero que luchaba por los dieces, y platicaba con los maestros para ganar puntos proponiendo trabajos extra; “siempre está en nosotros la posibilidad de cambiar los resultados”, aunque aclara que ello se puede dar con diálogo y política, pero sobre todo, cumpliendo la palabra empeñada y con resultados, fórmula que ha de aplicar ahora que sea candidata a diputada.

smcainito@nullgmail.com

Los Políticos