“Desde diciembre cambiaron los hábitos de José Narro en la Secretaría de Salud. Redujo sus actividades en público, despidió a algunos asesores políticos y se refugió en las acciones rutinarias. Quienes lo frecuentan aseguran que todavía no procesa el mal trago de no haber sido electo candidato presidencial del PRI. “Lo entusiasmaron en exceso sus amigos del pozole, Carlos Slim y Carlos Marín, le dijeron que llevaba las de ganar, que podía pelearle el voto a Morena”, cuentan en su entorno donde además alegan que la candidatura fallida acrecentó su mal genio. A su equipo le habría soltado hace una semana: “la campaña de Meade está mal planificada”. Lo comentan en “La Política Online”.