Buen día apreciado lector:
Gratos y nostálgicos momentos vivieron ayer los asistentes a la ceremonia de recordación al hombre que gobernó el estado de Veracruz con dignidad, sapiencia y honorabilidad, de 1980 a 1986, don Agustín Acosta Lagunes.
Se habló de una magna e impresionante obra de los tiempos en que los gobernantes eran queridos y respetados, y sí, también cuestionados pero finalmente reconocidos.
En presencia de la viuda doña Esperanza Azcón, a quien como compañera tocó hacer un trabajo eficiente y de mucha ayuda para las clases necesitadas de su tiempo, al frente del DIF estatal, y de su hijo el prestigiado abogado Agustín Acosta Azcón, el orador Hesiquio Aguilar de la Parra destacó lo hecho por un Ejecutivo surgido de las filas del PRI y quien, a diferencia de muchos que lo siguieron, se preocupó por cumplir su obligación constitucional con responsabilidad y decencia.
Decía en la anterior colaboración que la vida enseña que en política se alcanza el poder en equipo en amistad o en grupo y ayer durante la ceremonia de recordación «al hombre de Paso de Ovejas», en el Museo de Antropología, una de sus grandes creaciones, se vio a menos de un centenar de asistentes entre familiares, ex colaboradores y amigos.
También escribí que igual se alcanza el poder en banda, en complicidad o en mafias, pero por supuesto que nunca fue el caso de aquel personaje del año de 1980.
Lástima que, sin tratarse de un mitin, aunque en plena campaña electoral, de las filas del partido en que militó y presumió, pudiendo ostentarlo como un verdadero abanderado y ejemplo contrario de los últimos ratas, del PRI, no se hubiera presentado alguna delegación que se enorgulleciera de su obra.
No cabe duda, estamos en tiempos de carencias, hasta de imaginación.
Al acto de hoy, como el año pasado, tampoco fue el gobernador Miguel Angel Yunes Linares. Aquella vez envió con su representación a un personaje de nivel y autoridad como es el Secretario de Educación Enrique Pérez. Hoy fue un subsecretario de la Secretaría de Gobierno, Lauro Hugo López Zumaya que merece todo el respeto. El próximo, por lo de la duración del cargo ya no podría asistir como gobernador, aunque, lo podría hacer su hijo que hoy busca la gubernatura como candidato oficial de la alianza PAN-PRD.
Y si de enviar representantes se trataba, pues con la representación del Poder Legislativo asistió el diputado José Luis Enríquez Ambell, servidor público serio y de trayectoria honesta y «por el Honorable Tribunal Superior de Justicia del Estado», la contadora pública Elena Gómez Bello, la siempre fiel y leal, Blanquita.
Entre los ex colaboradores presentes y más que nada de los amigos invitados que se apersonaron, llamó la atención la figura del papanteco General de División D.E.M. retirado, Roberto Badillo Martínez.
Sencillo a pesar de su impresionante trayectoria llegó, se sentó en la última fila y presenció todo. Es licenciado en administración militar por la universidad del Ejército y Fuerza Aérea, así como también, en sus propias palabras al portal «Metrópoli Segura», egresado de “la universidad de los libros», a la que considera la mejor.
Responsable allá por los ochentas del 63 Batallón de Infantería, siempre noble y caballeroso al que conocí en los tiempos de AAL, fue además diputado federal de la LX Legislatura del Congreso de la Unión y entre otras chambitas agregado militar en Paraguay, Uruguay y Argentina, Director General de Cartografía, del Servicio Militar Nacional, de Defensas Rurales y de Archivo y Jefe de la Sección Segunda de Inteligencia.
También comandante de la 3a. Brigada de Infantería con sede en la Ciudad de México, de la 5a. Zona Militar en Chihuahua, de la 6a. Zona Militar en Saltillo, de la 8a. Zona Militar en Tampico, del 8 Batallón en Mazatlán, de la 35 Zona Militar en Chilpancingo, de la 28 Zona Militar en Oaxaca y de la 35 Zona Militar en Tlaxcala.
Ya habrá tiempo de escribir sobre lo que dijo don «Chiquis Chico» y su imperdible mensaje. Mientras tanto pase el lector un fin de semana de paz y armonía.
gustavocadenamathey@nullhotmail.com