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Las guitarras Gibson han sido un elemento tan importante en la industria musical que Chuck Berry fue enterrado con una y B.B. King le puso de cariño “Lucille» a la suya, mientras que Eric Clapton le pidió prestada una a George Harrison para tocar el solo en «While My Guitar Gently Weeps» de los Beatles.

La fabricante de este icónico instrumento, una figura constante en varias generaciones de música estadounidense, se declaró en bancarrota el martes pasado tras luchar por años contra sus deudas. La decisión vino con una garantía de Gibson para reenfocarse en su especialidad, instrumentos musicales, retirarse de su intento fallido por vender aparatos electrónicos para el hogar el cual la ha plagado de deudas.

En las manos de músicos como Jimmy Page, Duane Allman y Slash, las guitarras eléctricas Gibson han sido un elemento básico del blues y el rock.

El legendario guitarrista de jazz Charlie Christian hizo historia tocando una Gibson ES-150 — una de las primeras guitarras eléctricas que se inventaran — a través de un amplificador con la orquesta Benny Goodman. Las guitarras Gibson para jazz de gran cuerpo han estado en el arsenal de muchos grandes intérpretes desde entonces, como Wes Montgomery y Joe Pass.

“Es difícil para mí nombrar a cualquier guitarrista que toca guitarras eléctricas o acústicas con cuerdas de acero que no sea dueño de una Gibson”, dijo George Gruhn de Gruhn Guitars, una famosa tienda de instrumentos antiguos en Nashville.

Una de las pocas fotografías conocidas del icónico pionero del Delta blues Robert Johnson lo muestra con una guitarra Gibson L-1.

Y el resurgimiento del folk en las décadas de 1950 y 1960 no habría sonado tan dulce sin las cuerdas de acero de las guitarras acústicas de Gibson.

Elvis Presley no comenzó con una Gibson, pero se volvió propietario y tocó muchas de acuerdo con el sitio de Graceland, su casa en Memphis.

Jimmy Page de Led Zeppelin es un fiel usuario de Gibson. David Bowie tocaba una Gibson L4 1989 cuando era líder de Tin Machine. Slash es un admirador declarado.

Gibson, fundada en 1894 con sede en Nashville, Tennessee, tiene la mayor participación en el mercado de guitarras eléctricas premium. Vende más de 170 mil guitarras al año en más de 80 países, incluyendo más de 40% de todas las guitarras eléctricas que cuestan más de 2 mil dólares de acuerdo con su solicitud de bancarrota.

Su plan de reorganización previamente negociado, también presentado el martes, permitirá que Gibson Brands Inc. continúe sus operaciones con 135 millones de financiamiento de prestamistas.

Gibson ya ha vendido algunas de sus marcas secundarias, adquisiciones que contribuyeron a una grave deuda. También ha comenzado el proceso de liquidación de su atribulada división internacional Gibson Innovations, que vende audífonos, bocinas, accesorios y otros aparatos eléctricos.

“Consideramos que la decisión de reenfocarse en nuestro negocio principal, los instrumentos musicales, combinada con el importante apoyo de nuestros prestamistas, asegurará la estabilidad a largo plazo de la empresa y su salud financiera”, dijo en un comunicado Henry Juszkiewicz, presidente y director general de Gibson.

Gruhn, experto en guitarras de todo tipo, dijo que la bancarrota de la empresa era predecible después de que se expandió al negocio de los aparatos electrónicos. Pero señaló que eso no significa que Gibson simplemente desaparecerá.

«El nombre de la marca y la reputación de la empresa como fabricante de guitarras están afectados, pero no se ha acabado para nada, y será bastante capaz de ser resucitada”, dijo Gruhn.