Se trata de los uno de los músicos más influyentes de los últimos 50 años, nació en el puerto de Liverpool, es caballero del Imperio Británico y lleva por nombre (James) Paul McCartney. Me queda claro que a este hombre, en el momento actual: sèptimo mes del año 2018, siglo XXI y estamos viviendo una nueva era, si lo ponemos a cantar compartiendo escenario, no sé, en Moscú, Barcelona, Sidney, Estocolmo o en el lugar que ustedes manden junto a Justin Bieber, Adele o al lado de One Direction, lo más seguro es que los chavos de la generación “Y” tardía, (los nacidos entre 1976 y el 2001), específicamente de mediados de la década de los 90 en adelante, se preguntarán ¡quién es el ‘ruco’ que está cantando y tocando el bajo junto a las súper estrellas mencionadas, pero qué sacrilegio!, y no los podemos culpar, el de Liverpool es el favorito de ruco-chavos como usted y yo que pertenecemos a la generación de los ‘Baby Boomer’. Nosotros todavía tenemos muy presente, entre otros eventos, la segunda guerra mundial, el asesinato de John F. Kennedy, el movimiento estudiantil de 1968 y la conquista del espacio y la llegada del hombre a la luna. Un servidor es fan de McCartney desde mediados de los 60 cuando formaba parte del cuarteto de Liverpool, y lo he seguido también con los Wings junto a Linda Eastman, y lo sigo disfrutando ahora ya como solista setentero, en una etapa de la vida en la que muchos preferirían estar en su casa disfrutando de los nietos. La pareja que formó junto al otro genio llamado John Lennon, constituye el binomio más memorable y exitoso en lo que a letras y música original de rock y de baladas hace, nadie como estos dos grandes. Paul, que está más allá del bien y del mal, se podría morir mañana tranquilo –por supuesto que no le deseamos la muerte-, su nombre está inscripto en letras de oro y platino en la historia de la música, es una leyenda viviente y su música perdurará para siempre, sigamos disfrutándola. Lo escribe Marco Aurelio González Gama, directivo de este portal.