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AFP

El exprimer ministro italiano, Massimo D’Alema, y el ex jefe de gobierno de la Ciudad de México, Cuauhtémoc Cárdenas, visitaron este jueves al expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, preso en la sede de la Policía Federal (PF) de Curitiba (sur).

«Encontré a Lula como lo encontré años atrás en el [palacio de] Planalto cuando era presidente, el mismo espíritu, el mismo valor y la misma voluntad de servir al pueblo brasileño», dijo D’Alema a las puertas de la sede de la PF, donde el exmandatario de izquierda (2003-2010) cumple una pena de 12 años y un mes de cárcel por corrupción y lavado de dinero.

«Lo encontramos con el mismo espíritu combativo de siempre y eso nos hace salir con optimismo», dijo Cárdenas, un dirigente histórico de la izquierda mexicana.

Ambos políticos calificaron de «injusticia» la situación actual de Lula, condenado por haber recibido un apartamento en el litoral de Sao Paulo de manos de la constructora OAS a cambio de su mediación para obtener contratos en Petrobras. Pero el expresidente niega las acusaciones y afirma que son parte de un complot para mantenerlo fuera de la carrera electoral.

Cárdenas y D’Alema participarán el viernes en Sao Paulo en el seminario «Amenazas a la democracia y al orden multipolar», organizado por la Fundación Pérseu Abramo, del Partido de los Trabajadores (PT), con la presencia de figuras como el lingüista estadounidense Noam Chomsky, el exsecretario de Amnistía Internacional Pierre Sané, el expresidente de gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero y el exprimer ministro francés Dominique de Villepin.

La propuesta del seminario surgió de De Villepin, dijo este jueves en rueda de prensa Celso Amorim, canciller de los dos gobiernos de Lula y promotor su política de acercamiento Sur-Sur.

En el encuentro con los medios, Amorim y De Villepin se refirieron al pronunciamiento del Comité de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) a favor de que Lula pudiese continuar en la carrera electoral, incluso preso.

Para Amorim, resulta «chocante» que la justicia brasileña no acatase el pronunciamiento. El comité de los Derechos Humanos de la ONU «fue tratado como si fuese un comitecito, como si no tuviese ninguna importancia, y algunas personas llegaron al absurdo de decir que Brasil no podía doblegarse ante la ONU», afirmó.

De Villepin consideró que la aceptación del pronunciamiento del Comité de la ONU hubiera permitido «tener una campaña electoral y un debate más abierto, principalmente considerando que el expresidente Lula tiene un amplio porcentaje de intención de voto».