En los últimos años las autoridades mexicanas han deportado entre el 86 % y el 90 % de los niños que detiene sin respetar el derecho de asilo, de acuerdo a la Red por los Derechos de la Infancia en Mexico.

Año con año el gobierno de México supera la cifra de la deportación de niños centroamericanos en su camino hacia Estados Unidos.

La nueva política migratoria caracterizada por las crecientes expulsiones es parte de los acuerdos de México con Estados Unidos, desde la época del presidente Obama.

En 2017 fueron detenidos y deportados 17,093 menores, y de enero a agosto de 2018 van 18,992. De ellos 8,792 provenían de Guatemala, 7,825 de Honduras, 1,825 de El Salvador y solo 102 de Nicaragua, según la SEGOB.

Del total de los deportados en 2018, 10,042 tienen entre 12 y 17 años. De ellos 6,120 viajaban solos y 3,922 acompañados.

Y 8,950 niños tienen entre cero y 11 años de edad. En este grupo 589 venían solos y 8,361 con alguna compañía.

Chiapas, con 7,507, es el estado donde más menores migrantes detuvieron las autoridades para deportarlos y le siguen Tabasco con 2,300, Veracruz con 1,946 y Tamaulipas con 1,507.

En los últimos años las autoridades mexicanas han deportado entre el 86 % y el 90 % de los niños que detiene sin respetar el derecho de asilo, de acuerdo a la Red por los Derechos de la Infancia en Mexico.

En su inmensa mayoría los niños y adolescentes detenidos y deportados son centroamericanos, pero también los hay de otros países.

De acuerdo a la SEGOB en 2018 han sido regresados a sus países 84 menores del Congo, 44 de Angola, 43 de Venezuela, 12 de la India y nueve de Ecuador.

También hay menores de Eritrea, Costa de Marfil, Ghana, Vietnam, Nepal, Irán, Uzbekistán y Rumania. Los menores no acompañados son enviados por sus padres con él objeto de ingresar a Estados Unidos.

El nuevo gobierno tiene que definir pronto su política de migración en su conjunto y en particular sobre la relacionada con los menores en general y de manera específica con los no acompañados.

Los migrantes ven a México como un paso hacia Estados Unidos. Nadie se quiere quedar aquí. Allá pretenden reunirse con familiares o vivir el sueño americano.

Un claro ejemplo es que de los 4,000 migrantes que estuvieron en el albergue de la Magdalena Mixhuca, de Ciudad de México, no más de 100 solicitaron quedarse en el país. Menos del 2 %.

@RubenAguilar

Animal Político