La época navideña permite reflexionar sobre lo bueno y lo malo de cómo se actuó durante el año, de verificar que los equilibrios- y no las radicalizaciones- en la vida de las personas, es lo que permite un mejor desarrollo humano y estar lo más cerca de la felicidad en estos tiempos. Permite a muchos abuelos, padres y hermanos convivir, en algunos casos por una sola vez al año, con seres queridos que estudian o laboran en el extranjero. Permite fijarnos nuevas metas y hacer un balance de nuestra vida, y si es necesario reencauzarla por otros caminos. Permite sacar los mejores sentimientos de cada humano. Es, también, cuando recibimos el aguinaldo, que nos permite algunos gastos y gustos extras. Claro, hay miles de personas que carecen de lo más indispensable, y hacia ellos deben estar dirigidas las políticas públicas de gobierno así como la acción de las organizaciones que velan por los intereses de los enfermos y los más necesitados, para que conserven su ánimo y la esperanza de disfrutar la Navidad y, sobre todo, de una vida mejor. Lo escribe Felipe Hakim Simón, Director de este Portal.