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Reuters

Una serie de crisis mantendrá a varios líderes mundiales lejos del Foro Económico Mundial (WEF) anual en Davos de la próxima semana, que se realizará en un contexto de sombrías perspectivas económicas y políticas.

La inquietud por las disputas comerciales, complicadas relaciones internacionales, el Brexit, la desaceleración del crecimiento y el temor de algunos a que la economía mundial se encamine hacia una recesión dominarán la reunión alpina del 22 al 25 de enero.

El propio Informe de Riesgos Globales del WEF marcó la pauta esta semana con una severa advertencia de que se avecinan dificultades económicas, en parte debido a las tensiones geopolíticas entre las principales potencias.

Unos 3 mil líderes de empresas, gubernamentales y sociedad civil se reunirán en la estación de esquí, pero solo habrá tres jefes de gobierno del Grupo de los Siete países más industrializados: el primer ministro de Japón, Shinzo Abe; la canciller alemana, Angela Merkel, y el primer ministro italiano, Giuseppe Conte.

Donald Trump, quien se robó la atención de Davos el año pasado con una rara aparición de un presidente estadunidense en ejercicio, se descartó del evento de este año mientras lidia con un cierre parcial del gobierno.

Su colega francés, Emmanuel Macron, también faltará a la reunión que ocurre en momentos en que trata de responder a las protestas de los «chalecos amarillos», y la primera ministra británica, Theresa May, se está esforzando por encontrar un consenso sobre el Brexit.

Fuera del G-7, los líderes de Rusia e India se restaron de Davos, mientras que China, cuyo presidente, Xi Jinping, fue el primer líder chino en asistir a la reunión en 2017, está enviando a un adjunto.

«Davos estará dominado por mucha preocupación por los mercados de valores, la desaceleración del crecimiento y la política internacional», dijo Nariman Behravesh, economista jefe de IHS Markit.

«La presencia de líderes es menor que el año pasado, pero los que van (…) buscarán transmitir confianza y calmar los nervios de los inversionistas y los negocios», agregó.

La baja participación de los principales líderes occidentales también puede dar más prominencia a personalidades políticas que, de lo contrario, podrían ser eclipsadas.

Davos será la primera salida internacional importante del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, elegido en una ola de nacionalismo conservador que se ha sentido en otros lugares.

El político ultraderechista dijo en Twitter que presentaría «un Brasil diferente, libre de vínculos ideológicos y corrupción generalizada».