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Notimex

Las expresiones conocidas como “piropos” más allá de ser un halago para las mujeres, son en realidad una forma de violencia porque invaden, incomodan y sexualizan, de acuerdo con la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia Contra las Mujeres (Conavim).

Además, los piropos generan miedo y desconfianza en los espacios públicos, lo que limita su movilidad y su derecho a transitar libres de violencia; se presiona a la mujer para no provocar a sus agresores y de igual manera se le culpa por la agresión.

Conavim compartió una infografía en su cuenta de Twitter, a través de la cual llama a los hombres a no usar este tipo de comentarios para relacionarse con las mujeres y a no asumir que son algo bonito o que debe agradecerse, sino se les debe respetar y tratarlas como iguales.

Expuso que el piropo es un acto unilateral, ya que el hombre aborda a la mujer a su antojo, con comentarios o frases no deseados, la mayoría de veces con connotación sexual.

Se invade de manera sorpresiva a la víctima, es un ejercicio de poder en los espacios públicos, se trata a las mujeres como si fueran objetos sexuales para satisfacción del varón, cosificándolas; y éstas son las que deben adaptarse o evadir dichas situaciones cuando el hombre es quien debería parar esto, puntualizó

De igual forma, representa una gratificación personal para quien dice el piropo, en especial cuando es dicho frente a sus pares masculinos.