No creo que alguien dude en la actualidad que el mundo está al revés o de cabeza, más bien diría que nos falla la cabeza –cabezota, vaya- y se nos perdió la brújula. Hace unos días leía el encabezado: “Europa vive en febrero un invierno al revés”, y en el primer párrafo se dice: “Lo que vemos en Gran Bretaña, con más de 20ºC en invierno por primera vez, es lo que esperamos ver con el cambio climático”, indica Friederike Otto, investigadora del Instituto de Cambio Medioambiental de Oxford”. (eluniversal.com.mx, 26-02-19). Supongo que el cambio climático y los desenfrenos ambientales llegaron ya, como “los marcianos llegaron ya” y hasta el carnaval. No es de extrañarse ni de asombrarse, pos nada de eso parece que sentimos en nuestros días, acostumbrados a los padecimientos continuos, empezando por la chifladura, pasando por la esquizofrenia –léase “desequilibrio”, si así gustan-, terminando quién sabe dónde.

Cuando no me pierdo en los libros y estoy de buen ánimo como para no embarrarme del mundo noticiario, me aligero y navego –ya saben a lo que me refiero. Me encuentro entonces con cada nota que me hace reír, pensar un poco y concluir que sí, que el mundo está loco, al revés y de cabeza.

Me divirtió lo siguiente: “El director del Departamento de Astronomía de la Universidad de Harvard, Avi Loeb, mantiene la hipótesis de que el asteroide Oumuamua, cuya forma le imprime una trayectoria errática, podría estar controlado por “seres inteligentes”, publicó hoy el diario The Washington Post.

“El científico, que pidió tener “modestia cósmica” y dejar la arrogancia de creer que el ser humano es único en el universo, propuso que Oumuamua, palabra hawaiana que significa “primer mensajero”, puede ser “una sonda enviada intencionalmente a la vecindad de la Tierra por una civilización alienígena”. (Notimex, 05-02-19).

Desde luego, puede llegar a ser cierto, puede ser cierto en este momento e incluso desde hace mucho tiempo. Nada es imposible, lo es por la duda. Y por si las dudas, cambiamos los términos y le agregamos lo que se nos plazca, lo que se nos venga en gana. Siempre y cuando interese al lector y, de paso, sea atrayente y vendible, o al revés, da igual. Porque hay tsunami; ahora también tsunami de hielo. Al rato ¿tsunami de qué? Conque no nos avasalle un tsunami de pendejez, por decirlo suave…

Los días y los temas

Hablando de corrupción, la directora ejecutiva de Transparency International, Patricia Moreira, en entrevista a propósito de la presentación del Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) 2018, publicado el 29 de enero de 2019, expresó que “con tantas instituciones democráticas amenazadas en todo el mundo –a menudo por líderes con tendencias autoritarias o populistas– es necesario seguir trabajando para fortalecer los mecanismos de control y equilibrio y proteger los derechos de los ciudadanos”.

Añadió que “la corrupción socava la democracia y genera un círculo vicioso que provoca el deterioro de las instituciones democráticas, que progresivamente van perdiendo su capacidad de controlar la corrupción”.

Ahí nos hablan. ¿Todos somos corruptos?

En otro tema, de pronto todo es prioridad, cada quien quiere y exige su partida, la lana no alcanza, el pedazo de pastel córtenlo más grande, ¿en partes iguales?, pero el pastel es cada vez más pequeño, así que pagan justos por pecadores, porque hay que tomar chocolate y pagar lo que debes. O sea, hay que ajustar, ajustarse, conjugar este verbo, porque es asunto que preocupa y ocupa a nuestras autoridades, políticos y… Oh, no, basta. En otras palabras, ajustar la justicia económica, presupuestal, financiera, nivelar los ingresos y lo que se desembolsa –iba a decir lo que se tranzan.

Aunque parece que mejor hay que “ajustar las cuentas”. ¡Ay, nanita! En todo caso, se necesita ajustar la tuerca de los gobiernos, a quienes parece que no les interesa, Teresa. Ojalá ya no sigan los reajustes y no tengamos que ajustarnos los cinturones, o de plano, amarrarnos… agarrarnos de la mano y cantar…

De cinismo y anexas

Un poco de humor a esta hora:

―¿Ayer lleva «H»?

―No.

―¿Y hoy?

―Sí.

―Cómo cambian las cosas de un día para otro. (De‏ @GramaticaReal).

Ahí se ven.